Cleared OTC London Gold Forwards es un mercado OTC para hacer transacciones spot y forward compensadas por CME, facilitando las entregas [settlement and delivery] de las transacciones que se realizan en Londres sobre cuentas no localizadas [unallocated]. Al mismo tiempo permitirá que se reduzca considerablemente el riesgo que se toma mediante el crédito centralizando el servicio de contrapartida post trade clearing only.
Esto que acaba de leer le puede parecer algo demasiado técnico como para ser importante, pero tiene implicaciones severas sobre el mercado de divisas y permite ganar tiempo al Sistema de la Reserva Federal para mantener el dólar a flote. Comenzaremos explicando qué es un forward sobre oro.
Igual que en los futuros y las opciones, los forward sobre oro son contratos para entregar o recibir una cantidad a un precio prefijado y en una fecha concreta. Podría parecer que son transacciones secundarias y muy minoritarias pero es justo todo lo contrario, pues representan prácticamente el 75% del mercado de oro. Es decir, de cada 4$ que se comercian con oro 3$ son forward.
La diferencia fundamental es que los futuros y las opciones se operan en mercados abiertos con contratos estandarizados y supervisados por los reguladores, pero los forward sólo se negocian Over The Counter (OTC). Es decir, son contratos negociados directamente entre dos partes según sus propias necesidades y condiciones. Esto hace que sean vehículos más flexibles que los mercados transparentes, pero los expone a riesgos de contrapartida por operar sin cámara de compensación. Esto es precisamente lo que vendría a suplir el CME Group con un servicio centralizado para las cuentas localizadas en Londres.
Es importante destacar que este tipo de contratos no pueden ser transferidos y renegociados, de forma que tienen una liquidez muy limitada y completamente cerrada a los pocos clientes institucionales que los operan. Fundamentalmente los bullion banks y los bancos centrales.
Es decir, los “vigilantes del sistema monetario” acaban de fortalecer un sistema para operar con oro. Pero ¿con qué finalidad? Lo explico brevemente a continuación, aunque profundizaré con más detalle en dos entradas posteriores.
Antes conviene aclarar que existe otra diferencia fundamental entre los futuros y las opciones con los contratos forward. Los primeros son para la entrega física del metal, pero el segundo es sólo para alquilar [lease] oro. Es decir, tomarlo prestado para entregarlo al vencimiento del contrato.
El tipo de interés sobre el oro es el Gold Lease Rate (aquí en el LME). Habitualmente los bancos centrales prestan sus lingotes de oro a los bullion banks, que a continuación lo venden al mercado. Al vencimiento de ese préstamo el oro tiene que devolverse físicamente más una cantidad de oro extra, que es el interés del préstamo. Barrick, por ejemplo, prestaba y adelantaba su producción a los bancos centrales.
Este mecanismo puede emplearse para adulterar el precio del oro, prestando grandes cantidades del metal que a continuación inundan el mercado, hunden el precio y permiten una recompra posterior más barata. Esto se está haciendo con tanta frecuencia que hasta el tipo de interés (el lease rate) se está volviendo negativo. Es decir, los bancos centrales aceptan “pagar” (en este caso perder una parte de su oro equivalente al tipo de interés negativo) con tal de mantener bajo el precio del metal precioso. O dicho más técnicamente, los bancos centrales están pagando a los bullion banks para que se pongan short (vendidos o en corto) sobre el oro con tal de mantener su precio lo más bajo posible a pesar de la enorme demanda por parte de los inversores particulares.
Esta tasa negativa se debe en el fondo a la lucha titánica que se está produciendo debajo del radar de los mercados, entre los millones de particulares que quieren atesorar metal y los bancos centrales que quieren impedir que el precio del oro se dispare de forma exponencial, porque es el indicador más efectivo de que hay un problema muy serio con el dólar.
Ahora bien, la tasa negativa es otro indicador indirecto de que hay cada vez menos garantías de que ese oro pueda recomprarse para los bancos centrales después de haberlo introducido en el mercado, a pesar de que el precio se venga abajo. Pues los compradores particulares de todo el mundo están entendiendo que aún con recortes en el precio es mejor salvaguarda de los ahorros que la moneda de papel (fiduciaria), mientras los bancos centrales no sean capaces de subir los tipos y poner el interés real (descontando la inflación) por encima del 1,25%. Un porcentaje que históricamente demuestra que es válido para que los inversores pasen del oro a la deuda pública. O, dicho más claramente, comienza a cundir un sentimiento generalizado de que los bancos centrales terminarán destrozando las monedas fiduciarias en su intento de rescatar a los bancos comerciales.
Por lo tanto, los bancos centrales tienen un frente abierto completamente desconocido por la gente y están siendo el “prestamista de última instancia” incluso para el mercado del oro con tal de que su precio no explote. Pero ¿cuánto podrá durar esta situación? Todavía no ha formado el precio del metal amarillo una función exponencial perfecta, aunque se observa claramente que está comenzando a formarla. Cuando eso suceda será que hay una avalancha de compras en todo el mundo. ¿Podrán entonces los bancos centrales seguir sosteniendo el precio o finalmente terminarán eliminando el mercado de futuros y cualquier referencia del precio del metal al dólar? Aunque parezca lo contrario, si eso sucede entonces a partir de ese instante el precio del oro tendrá un poder adquisitivo infinito y las monedas de papel tendrán sus días contados.
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