La posición oficial de Estados Unidos y la Unión Europea es que Teherán debe ser castigada por perseverar en su afán de desarrollar armamento nuclear. El castigo: sanciones contra las exportaciones de petróleo iraní, que pretenden aislar a Irán y hacer bajar el valor de su moneda hasta el punto en que el país se desmorone.
Pero esa posición carece de sentido y las sanciones no lograrán su objetivo. Irán dista mucho de estar aislada y países amigos como India apoyarán al país productor de petróleo hasta que EEUU retire el embargo o reconozca el verdadero asunto que se avecina. Y ese asunto no es otro que el dólar americano y su papel como moneda mundial de reserva.
La versión abreviada de la historia es que a principios de la década de los 70 un acuerdo consolidó al dólar como moneda única para comprar y vender crudo. Y en ese monopolio sobre el importantísimo comercio petrolífero la moneda americana se convirtió finalmente en la de reserva para el comercio mundial de la mayor parte de bienes y servicios en medio de un proceso expansivo cuasi-hiperinflacionario y una demanda masiva de dólares para comprar petróleo y después el resto de materias primas. Todo eso duró hasta que Volcker disparó los tipos de interés, incentivando primero a almacenar el exceso de dólares en cuentas bien remuneradas. Pero después comprando bonos en la época Greenspan gracias a la reducción progresiva de los tipos de interés americanos. Estos tres movimientos (hiperexpansivo, altos tipos de interés y progresiva reducción de éstos) permitieron disponer a EEUU de un inmenso crédito al que recurrir cada año.
Esta situación ha desembocado en un país ahogado por sus deudas, mientras que sus ciudadanos se enfrentan con una elevada tasa de desempleo, un mercado inmobiliario fallido, cifras récord de endeudamiento personal, un sistema bancario zombi y finalmente una economía tambaleante. Esta imagen no coincide con la de una superpotencia mundial digna de los privilegios obtenidos mientras su moneda respaldaba el comercio mundial. Así que crecen los países que se dan cuenta de esto y lenta pero firmemente, se van apartando de los dólares americanos en sus transacciones… comenzando precisamente por el petróleo.
Si el dólar pierde su posición como moneda de reserva mundial, las consecuencias para Estados Unidos son nefastas. Pues con el fin del monopolio termina desvaneciéndose su valor y las consecuencias internacionales son muy difíciles de predecir, especialmente por el sobredimensionado ejército americano. Aunque de las pocas cosas seguras es que el oro terminará disparándose en todas las divisas. La incertidumbre en torno al papel moneda es siempre un buen augurio para el oro… y corren tiempos a todas luces inciertos.
El sistema del petrodólar
Para explicar la situación adecuadamente debemos comenzar en 1973. Fue cuando el Presidente Nixon pidió al Rey Faisal de Arabia Saudí que aceptara únicamente dólares en pago por su petróleo y que al mismo tiempo invirtiera los beneficios en moneda, bonos y letras de del tesoro americano. A cambio Nixon prometía proteger los campos petrolíferos de Arabia Saudí de la antigua URSS y otros países interesados, como Irán e Iraq. Fue el principio de algo magnífico para Estados Unidos, aún cuando el resultado fuera tan artificial como la posterior burbuja inmobiliaria. En cualquier caso constituye el pilar fundamental de la apreciación posterior del dólar.
Dos años depués, en 1975 todos los miembros de la OPEP acordaron cobrar su petróleo únicamente en dólares americanos por la influencia de Arabia en el cartel, al mismo tiempo que se abría el mercado de futuros sobre oro en el COMEX. Creándose una circulación por la puerta de atrás de los dólares hacia el petróleo primero, pero del dólar hacia el oro a continuación. Es decir, se mantuvo abierto un canje de dólares por oro pero fuera del Tesoro americano.
Así que todos los países importadores de energía comenzaron a ahorrar sus excedentes en dólares para poder comprar petróleo. Y ante una demanda tan elevada la moneda se fortaleció al mismo tiempo que se recirculaban esos dólares de nuevo hacia EEUU, que se empleaban ahora para pagar las compras a los exportadores endeudando a la población, que más tarde eran usado por los exportadores para comprar más petróleo. Y así sucesivamente.
Un circuito impresionante, desde luego. El sistema del «petrodólar» fue una medida política y económica realmente brillante. Obligó a que el dinero del petróleo de todo el mundo pasara por la Reserva Federal, generando una demanda internacional cada vez mayor tanto de dólares como de deuda americana, al tiempo que permitía a Estados Unidos apropiarse del petróleo y del trabajo de todos gratuitamente, pues su valor se establece en la moneda que Estados Unidos controla y emite.
Así que EEUU ha cosechado infinidad de recompensas. Cuando el consumo de petróleo aumentó en la década de los 80 un dólar fuerte permitió a los americanos adquirir importaciones con descuentos inmensos, pues el sistema del petrodólar permitía un mecanismo de subsidio para los consumidores americanos a costa del trabajo del resto del mundo. Aunque la perversión de este circuito trasladaba los puestos de trabajo hacia las economías exportadoras asiáticas, lo que ha terminado drenando definitivamente el empleo en occidente en favor de oriente.
Enonces, ¿cuál es el motivo real de la guerra?
Todo el mundo dice que Estados Unidos entra en guerra para proteger su suministro de petróleo pero, ¿no será que se está amenazando a Oriente Próximo para garantizar la continuidad del sistema del petrodólar?
La guerra de Irak nos ofrece un buen ejemplo. Hasta noviembre de 2000 ningún país de la OPEP se había atrevido a contravenir la norma de cobrar en dólares, pues tampoco había demasiadas razones para poner en cuestión el sistema. Pero a finales del 2000 Francia y otros miembros de la UE convencieron a Saddam Hussein para que desafiara el mecanismo del petrodólar y vendiera su petróleo por alimentos en euros, no en dólares. En el tiempo transcurrido entre ese momento y la invasión de Irak en marzo de 2003, otros países productores se interesaron por comerciar su petróleo fuera del dólar, principalmente Rusia, Irán, Indonesia e incluso Venezuela. En abril de 2002 el representante iraní en la OPEP Javad Yarjani fue invitado a España por la Unión Europea para que expusiera un análisis detallado sobre cómo podría la OPEP vender en parte su petróleo a la UE en euros, no en dólares.
Por lo tanto, la medida comenzada en Iraq estaba comenzando a poner en peligro el predominio del dólar como moneda de reserva mundial y «petromoneda». En marzo de 2003 EEUU terminó invadiendo Irak bajo las excusas peregrinas y sin demostrar de las armas de destrucción masiva y ser un gobierno colaboracionista con los atentados del 11-S. Esto puso fin al programa de petróleo por alimentos y a todo el incipiente plan de pago en euros.
Hay otros ejemplos en los que EEUU se ha movido para que no se abandone el sistema del petrodólar, a menudo de forma encubierta. En febrero de 2011 Dominique Strauss-Kahn era director general del Fondo Monetario Internacional (FMI). Reclamó una nueva moneda mundial para hacer frente a los crecientes problemas del dólar. Tres meses después una limpiadora del Hotel Sofitel de Nueva York adujo que Strauss-Kahn había abusado de ella. El director fue cesado de su puesto en el FMI en cuestión de semanas y a continuación fue absuelto de todos sus cargos.
La guerra puede ser una empresa cara, pero los costes de no proteger el sistema del petrodólar serían mucho más elevados para la selecta minoría que controla la moneda americana. Si se aceptaran euros, yenes, yuanes, rublos o incluso oro para pagar el petróleo, el dólar americano se vuelve irrelevante enseguida, despojando a la moneda de casi todo su valor. Cuando el resto del mundo descubre que existen otras alternativas además del dólar para realizar las transacciones globales, Estados Unidos tiene que hacer frente a una transición violenta y desagradable en sus procesos internos de crecimiento económico mediante expansión de la deuda.
El dilema iraní y el fin de un monopolio
Tal vez Irán esté aislado de Estados Unidos y Europa occidental. Pero Teherán sigue teniendo unos cuantos aliados bastante incondicionales. Irán y Venezuela están preparando proyectos conjuntos por valor de 4.000 millones de dólares, entre los que se encuentra la creación de un banco. India ha prometido seguir comprando petróleo iraní porque Teherán ha sido un gran socio empresarial de Nueva Delhi desde hace mucho tiempo, especialmente en los momentos más difíciles para India. Grecia se opuso a las sanciones de la Unión Europea porque Irán era su último abastecedor de petróleo a crédito. Corea del Sur y Japón han pedido quedar fuera de los embargos que vienen por su elevada dependencia del petróleo iraní. Los lazos económicos entre Rusia e Irán se fortalecen cada año que pasa.
Además está China. Los recursos energéticos de Irán son para China una cuestión de seguridad nacional, pues Irán les suministra nada menos que el 15% del petróleo y el gas natural. Eso vuelve a Irán más importante a nivel energético para China que Arabia Saudí lo es para Estados Unidos. No se puede esperar que China haga mucho caso a las sanciones de EEUU y la UE. Así que sabrá encontrar el modo de sortear las sanciones para preservar el comercio bilateral con su socio energético, que en la actualidad se cifra en unos 30.000 millones de dólares y se espera que alcance los 50.000 en el 2015. De hecho, China seguramente se va a beneficiar de las sanciones americanas y europeas a Irán, pues podrá comprar mucho más petróleo y gas iraní y a un precio más bajo.
Así que Irán seguirá teniendo amigos y sus amigos seguirán comprándole petróleo. Y lo que es más importante: se puede apostar a que no se lo van a pagar en dólares. Hay rumores de que India e Irán están ahora mismo negociando un acuerdo para pagar el petróleo en rupias y oro más una cesta de divisas asiáticas. Irán ya está trabajando con Rusia en riales y rublos, y con China está trabajando con yuanes. Por otro lado, China y Rusia llevan comerciando en rublos y yuanes desde hace más de un año. Japón y China están desplazando sus transacciones al yen y el yuan.
Así que la sanción más que perjudicar a Irán, está dañando lesivamente a un suministrador de Europa en primer lugar (precisamente a los países mediterráneos en peores condiciones económicas) y finalmente al propio EEUU porque no va a poder impedir que el petróleo persa salga por la puerta de atrás hacia Asia y encima sin estar nominado en dólares. Es decir, EEUU ya no puede impedir la pérdida progresiva de su monopolio en la compra de petróleo por dólares.
La guerra es monetaria y los movimientos militares una excusa para defender los intereses de Wall Street e Israel
Aún así, empieza a parecer bastante razonable que el verdadero motivo de la escalada de tensión en el Golfo Pérsico se debe a que Estados Unidos busca desesperadamente torpedear todos estos movimientos de huida del petrodólar, que además son cada vez más numerosos. El cambio lo está encabezando Irán, respaldada por India, China y Rusia. Al mismo tiempo que China expande sus swaps de divisas con sus socios comerciales. Y todo esto está poniendo a Washington lo suficientemente nervioso como para buscar una excusa con la que derrocar al régimen de Irán y modificar la tendencia mediante un golpe de fuerza.
Y hablando de buscar excusas, hay una muy interesante. Un equipo de inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA, International Atomic Energy Agency) acaba de visitar Irán. Y fue precisamente un informe de la IAEA en noviembre lo que advirtió que el país estaba progresando en su capacidad para fabricar armamento nuclear y terminó encendiendo la chispa que de la última andanada de condenas internacionales. Pero después de una última visita, los mismos inspectores de la IAEA han dicho que no han encontrado ningún indicio de fabricación de la bomba nuclear. Por cierto, si el único motivo fuera mantener al mundo a salvo de los malvados estados con armamento nuclear, ¿por qué Corea del Norte y Pakistán han recibido un aprobado? ¿No será que con ellos no siente ninguna amenaza Israel?
La emergencia de Asia
Hay otra reflexión más a tener en cuenta para explicar una posible invasión. Rusia, India y China (tres miembros del ascendente grupo económico conocido por sus iniciales como BRIC, del que también forma parte Brasil) son aliados de Irán y productores importantes de oro. Si los petrodólares se pasan de moda y se vuelve muy complicado pagar con otras monedas, abrirán el grifo de sus reservas de oro para mantener el flujo de crudo. El metal precioso ha sido y será siempre la moneda de último recurso y, como ya hemos dicho, cuando las relaciones monetarias empiecen a cambiar y resulte difícil predecir cuál será su valor, comerciar en oro va a ser un mecanismo auténticamente infalible y de eficacia histórica demostrada.
2012 podría acabar siendo famoso por ser el año en el que el mundo comience a desertar del dólar americano como moneda mundial de reserva. Es posible imaginar al resto del mundo haciendo cuentas y, poco a poco, empezando a hacer negocios en su propia moneda e invirtiendo cada vez menos excedentes en bonos del tesoro americano. Sería una lenta pero segura merma del dólar.
Tal vez no sea mala cosa para EEUU. Las mastodónticas deudas del país nunca se podrán pagar mientras el dólar siga estando en su valor actual. Dada la situación en que se encuentra el país, lo único que realmente queda para sustentar el valor del dólar es su condición de moneda de reserva mundial. Pero si eso se acaba y el dólar se termina devaluando hacia el abismo, quizá EEUU pueda devolver su deuda y volver a comenzar. Ese nuevo comienzo se produciría sin los privilegios y subsidios a los que los americanos están tan acostumbrados, por lo que necesariamente terminarían volviendo los puestos de trabajo a EEUU para poder exportar y crecer de nuevo económicamente. Es decir, lejos de perjudicar al pueblo americano, la pérdida del privilegio les favorece.
¿Cuál es nuestra ventaja en toda esta nueva situación económica mundial?
Y, por último, la gran pregunta. ¿Cómo podemos aprovecharnos de la evolución de esta situación? Jugar con las divisas es siempre algo muy arriesgado. Más aún cuando el tablero mundial se mueve tanto y los bancos centrales dirigen los asuntos monetarios con movimientos muchas veces opacos e impredecibles para la gente de la calle. Es mucho más fiable mover los ahorros al oro o la plata. Los metales precios son el único dinero permanente a lo largo de la historia y un “almacén de valor” a prueba de los gobiernos manirrotos. Además, puede descontar que todos los inversores terminarán acudiendo a él en tromba y no van a haber sillas para todos. La conclusión fundamental de estos vertiginosos cambios y movimientos entre los estados es que la lenta desaparición del sistema del petrodólar representa una tendencia alcista para el oro y muy a la baja para el dólar y en general los sistemas monetarios de papel. Usted está todavía a tiempo para mover sus ahorros donde nadie se los pueda confiscar.
Podríamos estar yendo entonces hacia el lugar donde las monedas y sistemas de pago no tengan nombre, excepto por su cantidad de metal precioso.
Del artículo ¿Acabará Irán con el petrodólar?, con muchas modificaciones y añadidos por parte de Hueste de Don Rodrigo.
I want to feel
Sunlight on my face
I see the dust cloud disappear
Without a trace
I want to take shelter from the poison rain
Where the streets have no name
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