La entrada de España en el euro le sirvió a la oligarquía financiera, constructora y política para enriquecerse gracias al dinero que llegaba desde el exterior, aprovechando la integración para mover los capitales y crear al mismo tiempo la expansión monetaria de la zona euro. En España toda esta entrada de capitales permitió costear mediante impuestos faraónicas infraestructuras al mismo tiempo que exportábamos deuda mediante cédulas hipotecarias y otros tipos de vehículos financieros creados con ese fin. El euro pasará a la historia como el motor de la creación del mayor desequilibrio económico en el menor periodo de tiempo.
Mientras se anunciaba a finales de diciembre que el paro en Alemania se encontraba en mínimos históricos, en España alcanzaba máximos también históricos. El 4 de enero comentábamos en Twitter lo siguiente: Alemania celebra los ajustes de Rajoy porque localizan más desempleo en España y menos en Alemania. No se puede encontrar mejor ejemplo de los motivos reales del euro, quiénes ganan y quiénes pierden. Que nuestro gobierno se lance corriendo a los brazos teutones nada más ganar las elecciones y sea tan obediente a sus dictados dice mucho del grado de corrupción y escasa legitimidad de las oligarquías mencionadas anteriormente. Pero como explicaremos más abajo, aún es peor de lo que parece.
Todos los indicadores económicos nacionales muestran una destrucción de riqueza sin parangón, excepto que lo comparemos con los efectos de estar sufriendo el país una depresión económica equivalente o superior incluso a la americana en los años 30: caída de la actividad en el sector de servicios del 50%, de la actividad industrial del 25% (con una clara forma en L) y hundimiento de las ventas minoristas superiores a un 20%. Como resumen de esta hecatombe, el paro es del 23% y sigue creciendo, el consumo de cemento está como en 1971 y el ritmo real de ventas inmobiliarias (descontadas las transacciones por ejecuciones hipotecarias y refinanciaciones) sólo se puede comparar con un país tercermundista. El dato positivo que supone estar corrigiendo la balanza comercial sólo se explica por el colapso de la demanda interna y el buen comportamiento de las exportaciones de la industria exterior ubicada en el país.
Este deterioro es sólo el comienzo de un doloroso y lento proceso de desapalancamiento, porque la deuda ha alcanzado un punto de no retorno por su dimensión colosal. Nunca España había debido tanto dinero al exterior y los niveles actuales no sólo están hundiendo el país, sino que además son a todas luces imposibles de honrar.
Mientras que la deuda bruta de España está ya sobre el 400% del PIB de 2010 (0,7 billones de euros), la que se debe al exterior es de 284% del PIB (1,9 billones de euros). En la gráfica superior se detalla en el círculo los casi 0,45 billones que se deben sólo a los bancos extranjeros. El resto son deudas contraídas con instituciones no financieras y siempre según datos del FMI y el Banco Mundial.
Es decir, con tipos por ejemplo al 3%, por el total de la deuda bruta con el exterior y sólo en concepto de intereses hay que sacar cada año del país 57.000 millones de euros. O lo que es lo mismo el 8,15% del PIB nacional de 2010. Y esto sin contar el resto de la deuda interior ni que al mismo tiempo se tiene que ir devolviendo el principal de todos los préstamos. Es decir, se equivocan los que cuentan sólo la deuda neta (como hace el Banco de España), pues las compensaciones contables que se operan en la reducción bruto/neto presuponen balances saneados y que todos los acreedores van a cobrar. Pero es evidente que eso no está siendo así ni tampoco lo va a ser en un futuro.
La conclusión de todo esto es que las primeras medidas económicas del gobierno de Mariano Rajoy están consistiendo en aprovechar el poder recaudador del estado para intentar compensar la caída de los ingresos por impuestos. Cuando se observan los números en perspectiva, se descubre que es imposible que todos los españoles puedan devolver al mismo tiempo su deuda (lo público, los bancos, las empresas y los particulares). Por lo tanto, el partido en el gobierno ha decidido ya antes de las elecciones que lo prioritario no es resolver nada (pues es imposible, aunque había que fingir para conseguir una mayoría que permitiera hacerlo), sino mantener en pie al estado y parte de las administraciones públicas contra el resto de la economía productiva. Sólo se van a salvar el indispensable compañero financiero (reducido y concentrado) y las grandes corporaciones nacionales (los famosos 100 “empresaurios”). El resto pueden darse por abandonados y mientras sigan en España caerán bajo las garras de nuestra oligarquía aniquiladora.
Pero mordiendo el estado la mano que le da de comer (particulares y empresas) está sembrando la semilla de su futura destrucción y que el país se vuelva ingobernable, posiblemente en medio de la desintegración de la zona euro tal como ahora la conocemos. Se equivocan nuestros gobernantes funcionarios intentando salvar el estado de espaldas al país.
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yo
(@Twitter) 09 Jan 2012 09:01 pm
http://www.businessweek.com/magazine/germanys-hidden-risk-12142011.html