La imagen de cabecera es un fragmento de la llamada “Estela de los Buitres“, que relata la victoria del rey Eannatum de Lagash sobre Umma, alrededor de 2450 a.C.
Hace mucho, mucho tiempo, en tierras de Mesopotamia, los sumerios grababan las primeras inscripciones cuneiformes en tablillas de tierra caliza. Las tablillas que las primeras comunidades agrícolas habían usado para contabilizar los bienes (cereales, ganado, textiles) ya no bastaban para reflejar la creciente complejidad comercial ni para adecuarse a los requisitos administrativos que aquella requería. Las tablillas se poblaron entonces de signos escritos que cumplían una función parecida, solo que ahora facilitaban además poner un nombre a las personas que entregaban y las que recibían los bienes, las que contraían una deuda y sus acreedores. Los signos no tardaron en nombrar reyes y ensalzar sus hazañas.
Durante siglos Lagash fue la ciudad-Estado más importante de Sumer y mantuvo un enfrentamiento continuo con la vecina Umma por el control de la irrigación de las tierras fronterizas. La victoria de Eannatum (siglo XXV a.C.), que relata la Estela de los Buitres, hizo de Umma tributaria de grano como ofrenda a la divinidad Ningirsu.
Para evitar la asfixia económica de los vencidos y su esclavización, de vez en cuando los reyes de Lagash cancelaban las deudas agrarias de todos sus súbditos. De esta manera evitaban abusos, mantenían cierto equilibrio social y se aseguraban la lealtad de los sometidos. Es lo que hizo Enmetena (hacia 2.400 a.C.) cuando restauró el poder de Lagash derrotando a Umma y a sus aliados. Un edicto suyo es la inscripción más antigua que se conserva acerca de la cancelacion de las deudas. Dice algo como esto:
“[Entemena] hizo que el hijo vuelva a la madre, que la madre retorne al hijo, declaró la liberación de las deudas y sus intereses.”
“Retorno a la madre” es amargi, el término que los sumerios empleaban para referirse a la libertad. Así, la primera referencia escrita del concepto de libertad en la historia de la humanidad está íntimamente vinculada a la remisión de las deudas y de las obligaciones. Un sucesor de Entemena,Urukagina o Uruinimgina (hacia 2.350 a.C.) fue célebre por sus reformas sociales, entre las que se incluye la anulación de las deudas. Un elogio a su persona relata:
“Él liquidó y canceló las obligaciones de las familias sometidas por deudas, ciudadanos de Lagash que vivían como deudores por los impuestos de granos, los pagos de cebada, robo u homicidio”
Gudea de Lagash (que reinó en 2164-2144 a.C.) hizo lo mismo. Más tarde la práctica pasó a la primera dinastía babilónica, en la que destaca el edicto de Ammisaduqa que concreta con más detalle qué tipo de deudas se cancelaban y cómo. Esta tradición pasará a conocerse en la Biblia como jubileo y su significado adquirirá una nueva dimensión más plena con el advenimiento del cristianismo por ser el propio Jesús de Nazareth quien la recoja en su oración más importante (“así como nosotros perdonamos a nuestros deudores“), ligando la salvación individual de las almas con la caridad frente a las deudas materiales y económicas. Los cambios realizados por la Comisión Episcopal de Liturgia en 1988 no invalidan en absoluto la acepción original, aunque la enmascaran.
Sus ecos llegan hasta hoy, con movimientos cristianos que retoman la idea originaria del jubileo para reclamar la abolición de la deuda externa de los países del sur e incluso ahora de Europa y EEUU.
Sin embargo, parece que los buitres de ahora son menos indulgentes que los antiguos, al mismo tiempo que la sociedad parece también menos consciente y educada sobre su nuevo papel de “esclavos de las deudas” para que pueda seguir moviéndose el tinglado económico internacional. Ha sido premonitorio que el recuerdo de Entemena fuera saqueado en Iraq, porque ahora los poderosos de las finanzas se encuentran cegados por la ambición cuando decretan que las deudas son infinitas.
Pero tanto la sociedad como el poder político no pueden olvidar nunca que la libertad real es amargi. Es decir, liberación de las deudas y de la servidumbre, retorno a la madre y paz social. Ya puede tomar nota el Sr. Mariano Rajoy al respecto si realmente desea devolver la felicidad a los españoles.
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Lecturas recomendadas:
Original en el blog Quilombo por Samuel, con algunas breves modificaciones.

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2 Comments
Samuel
(@twitter.com/quilombosfera) 30 Oct 2011 06:10 pm
Gracias por reproducir el artículo (originalmente titulado Amargi). Aclaro que el autor no es Javier Ortiz (periodista fallecido en 2009), sino este que escribe. Lo que pasa es que el blog Quilombo se aloja en la web de Javier Ortiz, junto con otras voces amigas.
Saludos.
physis
31 Oct 2011 12:10 am
Corregida la aclaración sobre el autor