Imagine que se va a dormir una noche y se despierta varios años después en un mundo completamente diferente. En ese mundo futuro literalmente todo lo que hace se encuentra severamente monitorizado y controlado por unos fanáticos y caprichosos burócratas en nombre del “desarrollo sostenible” y con el objetivo de promover la “agenda verde”. Para conseguirlo, un grupo internacional de reguladores pasa a tener un control centralizado y global sobre toda la actividad humana. Ellos son los que determinan qué podemos comer y beber, dónde y cómo tenemos que dormir, cómo de caliente o fría puede estar nuestra casa y cuánto combustible podemos consumir cada mes. Todo ello monitorizado y contablizado mediante una especie de cartillas de racionamiento.
A partir de ese momento, todos los que disientan o se revelen contra este sistema serán enviados a lugares donde terminarán convenientemente re-educados. En ese futuro la población humana ha disminuido un 90% con respecto a la población actual y los supervivientes permanecen aborregados en ciudades que funcionan como auténticas prisiones.
¿Cree que esto es bueno para usted? Pues aunque no se lo crea, esto es de lo que trata la Agenda 21.
Sí. Ya sé que suena a una especie de complot sacado de una novela de ciencia ficción. Pero aunque parezca inverosímil es completamente real. 178 naciones han firmado una cosa que se llama Agenda21 y curiosamente ningún gobierno la ha sometido a referéndum en ninguno de esos países a pesar de que afecta a prácticamente todos los aspectos de la vida humana y aunque en el propio programa de la Agenda21 se dice que deberán llevarse a cabo consultas populares. ¿Había oído usted hablar de éste programa?
No obstante, eco-profetas como Al Gore han viajado por todo el mundo adoctrinando a las élites políticas nacionales, locales y otros advenedizos del poder para hablarles del maravilloso “desarrollo sostenible”. Esta agenda se enseñará a partir de ahora en todos los libros de texto y en todos los colegios de los países firmantes se incluirá de forma transversal en la didáctica propia de cada asignatura. Al mismo tiempo se les enseñará la necesidad de un gobierno mundial para poder llevar a cabo sus principios con garantías. También aparecerá de forma velada en todo tipo de películas, revistas, noticias y hasta en el etiquetado de los productos.
Pero ¿qué es exactamente la Agenda 21? Así es como la ONU la define en inglés:
Agenda 21 es un plan de acción integral que va a ser ejecutado globalmente, a nivel nacional y de forma local por las organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas, los gobiernos y los principales grupos de cualquier área donde el ser humano impacte en el medio ambiente.
Cuando uno comienza a hacer una investigación en profundidad sobre los contenidos de esta bendita “agenda 21″ se encuentra en primer lugar con que la expresión “plan integral” es un eufemismo. Pues se trata de abarcar todas las formas de la actividad humana que impactan el medio ambiente. Los rabiosos “ambientalistas” que están detrás de la “agenda verde” quieren abarcar a toda la actividad humana y meterla destro de un cajón que se llama “desarrollo sostenible”.
Uno de los elementos principales de este “desarrollo sostenible” es (cómo no) el control de la población. La ONU (junto con los ultra-ambientalistas como Al Gore), creen que hay demasiada gente en el planeta y, amigos míos, eso no está nada bien. Pero ¿Cuáles la solución?
Según ellos es algo lamentable, pero no queda otra opción mas que comenzar a reducir la población. Hace pocos días el ultra-ambientalista Al Gore hizo la siguiente declaración sobre el control de la población:
Una de las cosas que deberíamos hacer es cambiar las tecnologías, producir menos contaminzación y estabilizar la población. Una de las mejores formas de conseguirlo es empoderar [empower] y educar a las niñas y mujeres. Hay que poner a su disposición métodos que les permita gestionar su fertilidad, para que puedan elegir cuantos niños puedan tener y espaciar los embarazos.
Hay que aumentar la esperanza de vida de los niños, haciendo sentir a los padres más cómodos con familias más pequeñas. Pero lo más importante sigue siendo educar a las niñas y empoderar a las mujeres. Y esta es la mejor inversión que puede llevarse a cabo en cualquier país subdesarrollado. Porque cuando eso suceda, la población comenzará a estabilizarse y las sociedades comenzarán a hacer mejores elecciones y tomar decisiones más equilibradas.
No sé si se habrán dado cuenta ustedes, pero yo sí. Cada vez que los líderes globales hablan de “empoderar a las mujeres” últimamente, siempre terminan hablando de tener menos niños.
Pero no piensen que esto es nuevo y exclusivo de la Agenda 21. Este mismo anhelo por controlar la población es algo que aparece machaconamente en muchos de los documentos oficiales de la ONU. Este texto se encuentra en una resolución de la ONU que fue adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas y que fue elegida para su implementación en la Agenda 21.
Las tasas de crecimiento de la población han estado declinando globalmente, principalmente como resultado de la ampliación de la educación elemental y la extensión de la sanidad. Esta tandencia permitirá estabilizar la población mundial a mediados del siglo XXI… Esta disminución de las tasas de crecimiento de la población debe continuar defendiéndose mediante políticas nacionales e internacionales que promoverán el desarrollo económico y social, la protección medioambiental, la eliminación de la pobreza (especialmente mediante la expansión de la educación básica, sobre todo a las niñas y mujeres) y el cuidado de la salud (incluyendo la salud reproductiva, la planificación familiar y la salud sexual), tal como se detalla en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo.
La inmensa mayoría de la gente no termina de entenderlo, pero la verdad es que las élites globales están terríblemente obsesionadas con el control de la población. Parece como si fueran ellos los que dan de comer a todos los habitantes del planeta. Existe entre los altos directivos americanos cierto consenso sobre el número de personas que sobran (entre el 80 y el 90% de la población mundial actual). Sí, Vd. y yo parecemos sobrar.
De hecho, el primer mandamiento del inicuo Georgia Guidestones (monumento que corresponde a la foto de cabecera) es este:
Mantener a la humanidad por debajo de los 500 millones, en permanente equilibrio con la naturaleza.
Desafortunadamente, un elevado porcentaje de nuestros líderes globales creen en estas cosas. Y aún más triste todavía, está filosofía está reflejada en los documentos de la ONU. Por ejemplo, en marzo de 2009 el Departamento sobre Población comienza con esta sorprendente declaración:
¿Qué es lo que deberíamos hacer para acelerar el declive de la fertilidad en los países menos desarrollados?
Parece ser que las naciones más pobres son el primer objetivo para estos botarates y fanáticos funcionarios de la ONU. Por supuesto, en el documento nadie advierte que aumentar el nivel de vida de la gente mediante procesos de industrialización y desarrollo económico, educación, sanidad e higiene es uno de los mejores métodos para promocionar el “desarrollo sostenible” de las personas. ¿Se trata simplemente de reducir la población? Así parece.
La Agenda 21 se hizo pública de nuevo cuando el Fondo para la Población de las Naciones Unidas publicó su Informe Anual sobre la población mundial, titulado Facing a Changing World: Women, Population and Climate. Lo que viene a continuación son tres citas literales del documento:
- Cada nacimiento no sólo va a llevar asociado una cantidad de emisiones a su persona a lo largo de su vida, sino también hay que contar las emisiones de sus descendientes. Así que las emisiones ahorradas por los nacimientos deseados o los planificados se multiplicarán con el tiempo
- Ningún ser humano es neutro por lo que respecta a las emisiones de CO2. Así que como cada individuo es parte del problema, debe serlo también de la solución.
- Fuertes programas de planificación familiar es algo de interés para todos los países preocupados por los gases de efecto invernadero y por la salud pública en sentido amplio.
Ahora bien, si ningún ser humano es neutro por lo que respecta a las emisiones de CO2, ¿cuál es entonces la solución?
Los integristas del clima y todos aquéllos obsesionados con la Agenda 21 y el “desarrollo sostenible” parecen pensar que el mero hecho de vivir supone un problema. Y ésto no sólo por lo que definen como “huella ecológica”, sino tal vez porque el mero respirar consume oxígeno y tiene emisiones contaminantes.
Pero esta visión ultra-ecológica se está filtrando cada vez más en los medios de comunicación. O tal vez los propios medios están siendo utilizados para crear una conciencia social sobre el tema a base de repetir machaconamente el mismo mensaje. The New York Times sacó recientemente un artículo titulado La tierra está llena, escrito por Thomas L. Friedman. En él aparece la siguiente explicación que podría ponerse al lado del Apocalipsis de San Juan:
Tendría que preocuparle realmente a la gente si dentro de unos años volveremos a la primera década del s. XXI, cuando se dispararon los precios de los alimentos, las materias primas, la población mundial aumentó considerablemete al mismo tiempo que los tornados destrozaron las ciudades, aparecieron sequías por doquier, hubieron masivos desplazamientos de población y los gobiernos fueron golpeados por la confluencia de todos estos factores.
¿Qué debemos pensar entonces? ¿Cómo puede ser que no pasáramos a un estado de pánico cuando son tan obvias la evidencias de que hemos pasado una línea roja al mismo tiempo por lo que respecta al crecimiento, el clima, los recursos naturales y la población?
Aún con este tono tan desquiciado, Friedman es bastante moderado si lo comparamos con todos los eco-profetas que tanto abundan de un tiempo a esta parte. Por ejemplo, James Lovelock (creador de la Hipótesis de Gaia) afirmó a principios de este año en una entrevista a The Guardian que “la democracia tiene que posponerse” si queremos que la lucha contra el cambio climático tenga éxito. Tiene que permitirse que sea “poca gente con la autoridad necesaria” quienes dirijan los destinos de la humanidad hasta que se resuelva esta crisis.
El ambientalista finlandés Pentti Linkola ha llegado aún más lejos todavía. Dice abiertamente que los que niegan el cambio climático tendrían que ser reeducados. Y en una visión propia del eco-fascismo más radical ha llegado a decir que se debe establecer un gobierno mundial donde los seres humanos sean esterilizados por la fuerza y asesinada buena parte de la humanidad.
Creo que esto no le suena muy placentero, ¿verdad? ¡Tantos políticos haciendo caso a estos chalados! Pues amigo, esta es la “agenda” que se está enseñando en las principales universidades. Pues aunque no se lo termine de creer, las universidades están abarrotadas de éste tipo de lerdos a los que parece gustarles la aniquilación de la mayoría de los humanos.
Por ejemplo, el profesor de biología de la Universidad de Texas en Austín Eric R. Pianka es un ferviente y prominente defensor del control más radical de la población. En un artículo titulado “lo que nadie quiere escuchar, pero todo el mundo necesita saber“, Pianka hace las siguientes declaraciones propias del director de un campo de exterminio:
En primer lugar tenemos que reconocer el problema y aceptar que la tierra no puede soportar tantos millones de personas. Como mucho podrían aceptarse 500 millones, para que pudieran tener una vida plena, confortable y sostenible. Así que las poblaciones humanas deben ser reducidas drásticamente y lo más rápido posible para impedir un mayor daño ambiental.
No tengo ninguna inquina hacia el hombre. Pero estoy convencido de que el mundo iba a estar mucho mejor si muchos de nosotros no existiéramos.
Es evidente que si en esa Agenda 21 del “desarrollo sostenible” el control de la población siguiera su camino, el mundo iba a ser un lugar muy diferente del que es ahora.
Observe éste vídeo. Fue producido por el Forum for the Future, una ONG financiada por corporaciones como Time-Warner y Royal Dutch Shell entre otras. Aquí se presenta la visión del futuro que tiene esta gente. ¿Está preparado para vivir en planned-ópolis, donde deberá usar una tarjeta de crédito de calorías y sólo podrá comer lo que determine el Consejo de Seguridad Alimentaria? Pues es este el tiránico futuro al que organizaciones ambientalistas de éste pelaje nos quieren conducir. O al menos es eso con lo que ellos sueñan.
Aunque el vídeo parece cómico, ya se están dando importantes pasos en esa dirección y usted debe estar informado si es que desea oponerse. Porque bajo esos ropajes ambientalistas y de aspecto tan cándido se está ocultando una de las peores tiranías de todos los tiempos.
La UE ya ha dicho que hay un plan para prohibir los coches de gasolina y gasóleo en 2050 en las principales ciudades europeas. De hecho en Euroa el mantra ambientalista ya se ha convertido en un gospel, pues hay en marcha un plan draconiano para prohibir hasta un 60% la circulación de los coches en el centro de todas las ciudades. ¿Entiende ahora por qué tanta promoción de la bicicleta y tanto carril-bici? Prepárese para pedalear como viva alejado de su puesto de trabajo. Y esto si es que no se ha eliminado también su puesto de trabajo, por ser muy contaminante.
El asunto está llegando tan lejos en EEUU que algunos gobiernos han puesto funcionarios en las calles para que busquen entre las basuras qué familias no están reciclando de forma adecuada. Incluso anda en camino un proyecto de ley que pretende prohibir los huertos particulares, de forma que ya nadie podrá cultivar otra cosa que no tenga una función ornamental, a no ser que se hayan pedido los pertinentes registros sanitarios, alimentarios, de transformación y comercio.
El mundo está cambiando bajo nuestros pies y no nos estamos dando ni cuenta. Hay un recorte permanente de nuestras libertades, paulatino y como un goteo por los que gobiernan. La élite tiene mucho poder e influencia. Y además tiene la suerte, como se está viendo desde hace tres años, que puede crear dinero de la nada para tapar sus propias pérdidas y errores. Algo que no podemos hacer ni Vd. ni yo. Así que toda esta fanfarria ecologista les está saliendo gratis.
Además, los recortes se están haciendo de forma muy inteligente, apantallándose detrás de los sectores más progresistas de la sociedad, entregándose así el marchamo de lo social y la defensa del bien común y los pobres necesitados. Lo más lamentable de todo estos es que hay gente con muy buenas intenciones apoyando estas iniciativas tan perversas y defendiéndolas con más ahínco y devoción que las ideas propias, cuando realmente lo que se persigue es acabar con la pobreza y la contaminación mediante una especie de genocidio de los cada vez más numerosos sectores desfavorecidos de la sociedad en el tercer y cuarto mundo.
En efecto, la mayor parte de las grandes fortunas del mundo se han vuelto completamente obsesionadas con el medio ambiente, porque han visto la forma de someter a la gente bajo una falsa cobertura ética y moral mediante la “agenda verde”.
Rockefeller: “El impacto negativo del crecimiento de la población en todos nuestros ecosistemas planetarios es algo visible y evidente para todos”.
Ted Turner: “Lo ideal sería una gran reducción de la población, del orden del 95%. Y se debe llevar a cabo hasta que quede entre 250 y 300 millones de personas”.
Dave Foreman: “Mis tres principales objetivos en esta vida son reducir la población mundial hasta los 100 millones de personas, destruir las infraestructuras industriales y recuperar la vida salvaje a todos los niveles”.
Maurice Strong: “¿Existe acaso una esperanza mayor para el planeta que el colapso de la civilización industrial? Es nuestra responsabilidad llevarlo a cabo”.
Michael Oppenheimer: “El único anhelo que debería tener todo el mundo es asegurarse que no vuelva a existir otro país como EEUU. Impediremos que aparezca otra nación con tantos coches, tanta industria, etc. Es nuestro deber impedir que todos esos países del tercer mundo lleguen a donde nosotros hemos llegado”.
Esta agenda tan radical ya está dentro de la Casa Blanca y los principales gobiernos del mundo [en España incluidos los ayuntamientos y comunidades autónomas, que para esto sí que parecen ponerse rápido de acuerdo y llegar al consenso]. Por lo que respecta al caso americano, John P. Holdren es el jefe del consejo ciéntífico de Obama y encargado principal del desarrollo de esta “agenda de la sostenibilidad”. Antes de ocupar su cargo fue autor en 1977 del libro Ecoscience. En él se defiende la esterilización masiva de la población, el aborto obligatorio, un único gobierno mundial y una única policía internacional para obligar a la población bajo unos criterios únicos.
En la página 837 se pide que el aborto obligatorio sea legal y aprobado en la propia Constitución americana. En las páginas 942 y 943 se hace un llamamiento para crear un “régimen político planetario” con el objetivo de controlar la economía global e imponer medidas globales sobre el control de la natalidad. En la página 917 se defiende que EEUU y todos los países entreguen su soberanía nacional a organizaciones internacionales [Para poder leer los textos vayan al artículo original].
Amigos, ya sé que esto les parece una locura, porque va contra toda lógica humana que semejante iniquidad esté gobernando los destinos de tantos millones de personas en tantos países. Pero hay suficientes pruebas y textos que indican en esa dirección. Se trataría entonces de un programa que bajo la etiqueta de “agenda ecologista” tendría el objetivo velado de establecer un único gobierno mundial y liquidar a buena parte de la población.
Sobra decir que no serán los de la élite quienes van a “abandonar” generosamente el planeta, porque según estos sabios nigromantes los que sobramos somos gente tan inocente, sencilla y amable como usted y yo. En el saco también van a entrar sus seres más queridos y los míos. Puede encontrar más información en estos enlaces:
Artículo original en The American Dream: Al Gore, Agenda 21 And Population Control.

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1 Comment
Paulo
(@Twitter) 27 Jun 2011 08:06 pm
Es muy cierto, cómo van “comiendo el coco” poco a poco y en todos los frentes para imponer una dictadura fundamentada en un falso bien común de ámbito supranacional. Por ejemplo, la “guerra” al CO2 ¡ la mayor estafa pseudo-científica que he visto en mi vida !
Pero ya que las actuales materias primas son finitas y aún no tenemos una fuente de energía abundante, “inagotable y barata” (que permitiría una creación o reciclado de materiales “inagotable”, si parece conveniente estabilizar (crecimiento cero) la población mundial y que todos puedan acceder al nivel de “bienes” que ahora sólo puede permitirse una sexta parte.