En 1986 Pons y Fleischmann anunciaron en rueda de prensa el descubrimiento de un método rentable de generación de energía basado en la fusión nuclear de isótopos de hidrógeno a temperatura ambiente, más conocido como fusión fría. Casi inmediatemente después del anuncio, ambos se vieron alcanzados por el escándalo tras demostrarse que su experimento era irreproducible.
Tras aquel incidente, periódicamente aparecen capítulos que tratan de devolverle protagonismo a este asunto, que para muchos es sinónimo de controversia, cuando no directamente de mala ciencia. A mediados de enero de este año la fusión fría volvió a la primera plana de manos de dos científicos italianos, profesores de la Universidad de Bolonia, llamados Andrea Rossi y Sergio Focardi. En su demostración, ante las cámaras de la RAI y con unas 50 personas invitadas, mostraron un dispositivo que – según afirmaron – era capaz de producir 12.400 watios con un aporte energético inicial de solo 400 W.
El reactor, de cuyo funcionamiento no especificaron demasiado amparándose en la protección de su patente, trabaja fusionando átomos de níquel e hidrógeno y produciendo cobre como subproducto. Inicialmente se deben aplicar 1000W al sistema, pero a los pocos minutos se reduce a 400. Según explican los autores se emplea menos de un gramo de hidrógeno y se logra que el agua se caliente a 101 grados Celsius de temperatura vaporizándola. También afirman que la reacción nuclear existe, puesto que además del cobre se genera radiación como subproducto.
Las cifras indicadas son que por cada minuto que pasa, la reacción convierte 292 gramos de agua a 20ºC en vapor de agua “seco” a 101ºC. De ser correcto, esto implicaría una ganancia de energía 31 veces superior a la suministrada inicialmente, ya que para convertir dicha cantidad de agua en vapor se precisan unos 12.400 W de energía.
Transformando a dinero esa proporción, la electricidad generada por un proceso con esa eficiencia costaría menos de 1 céntimo/kWh, lo cual es significativamente menos que lo obtenido hoy en día con carbón o gas natural en nuestras plantas generadoras. Vamos, se trataría de una creación energética prácticamente gratuita frente a los costes actuales.
Afirman que su máquina ya está en proceso de producción, que hay varios industriales interesados y que para finales de este mismo año comercializarán versiones operativas capaces de multiplicar por 8 la cantidad de electricidad que se suministre inicialmente al sistema, aunque tal y como demostraron en su presentación, la cifra obtenida puede ser mucho mayor. Para recalcar su eficiencia, afirman que una versión de este reactor lleva funcionando ininterrumpidamente dos años generando calor en una industria.
Hasta aquí lo que ellos venden. Veamos ahora lo que no cuentan y por qué nuevamente aparece el escepticismo frente a sus “fantásticas” afirmaciones.
Rossi y Focardi afirman no conocer el principio que hace que su máquina genere más energía de la que se le suministra. Esto les ha obligado a presentar su “revolucionario” desarrollo por medios convencionales de comunicación y no científicos, es decir en una conferencia de prensa.
Ambos científicos fueron incapaces de publicar el trabajo sobre su reactor en ninguna revista revisada por otros científicos, por lo que fundaron su propia revista online llamada Journal of Nuclear Physics. Se defienden argumentando que han tenido que hacerlo así porque no cuentan con una teoría que respalde a los hechos, debido a que no existe actualmente el aparato físico que permitiría certificar el experimento.
Amparados en la protección de su patente de comercialización, ambos científicos omiten cualquier descripción cuantitativa sobre los radio-isótopos de cobre generados, los detectores empleados para descubrirlos, ni tampoco proporcionan ninguna indicación para que el experimento pueda ser replicado por investigadores independientes.
La propia patente a la que hacen referencia ha sido parcialmente rechazada precisamente por ser contraria a las leyes de la física y a las teorías científicas generalmente aceptadas.
A la reunión asistió un representante de una firma energética griega y otra americana más tarde interesadas ambas en encargar una unidad de 20kW. Los italianos afirman que este es el interés más importante que pretenden despertar. Y como entienden que no pueden convencer a la comunidad científica, convencerán con hechos al mercado, que es como muchas veces se han introducido experimentos que eran imposibles de explicar en su funcionamiento, pero operaban correctamente. En su opinión, si la tecnología es válida, operativa y vendible, a nadie le importará las teorías, hipótesis o conjeturas en las que se basa el desarrollo.
No obstante, el propio jefe científico de la NASA Dennis Bushnell ha hecho declaraciones apoyando el proceso y afirmando que puede ser nuestro principal suministro energético en un futuro no muy lejano. El propio Aleklett de Aspo ya se ha pronunciado al respecto diciendo que hay que dejar pasar algo más de tiempo para poder comprobar el asunto, mencionando además la explicación que hicieron los inventores en la Universidad de Uppsala (que es la que concede el Premio Nobel de física). Finalmente, ya ha aparecido un blog que va recogiendo periódicamente las noticias que salen sobre el E-Cat.
Vídeo de la demostración del E-Cat en la Universidad de Bolonia:
El artículo ha sido recogido de Maikelnai en amazings.es, con algunos añadidos nuestros. Para más información se puede consultar en Google Energy Catalyzer. Por nuestra parte, vamos a seguir el asunto con mucho interés.
Continúa en la segunda parte.

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4 Comments
ZZR
(@Twitter) 20 Jun 2011 12:06 pm
A parte del necesario escepticismo con el que hay que acoger cualquier propuesta que ni siquiera sus responsables son capaces de explicar, la foto de cabecera probablemente no es la más adecuada. Aunque resulta estéticamente muy atractiva, ésta representa un hohlraum propio de la fusión inercial, concretamente a los experimentos que se llevan a cabo en el National Ignition Facility (NIF), y por tanto nada tienen que ver con la fusión fría.
Por otra parte el coste por kWh poco tiene que ver con la proporción entre la energía generada y la producida si se supera un factor 10 aproximadamente. El coste dependerá más bien de la complejidad de las instalaciones necesarias y de las condiciones de operación, mantenimiento y seguridad que sea necesario establecer.
physis
20 Jun 2011 01:06 pm
Totalmente de acuerdo en los dos párrafos.
1. Por lo que respecta a la foto, es una mera licencia estética.
2. Supongo que esos costes operativos totales estarán incluidos en el céntimo. Aunque para mí el misterio es ese endiablado catalizador que permite transmutar H+Ni en Cu+Fe (dicen que puede estar trabajando a nivel muónico), y sobre todo su coste de producción a escala industrial.
Paulo
(@Twitter) 20 Jun 2011 09:06 pm
Es sorprendente, pero posible… La difusión se ha hecho de forma “no habitual” y se defiende por no haberle concedido la patente internacional (es lógico, pues hay mucho en juego y para obtener una patente hay que dar muchos “datos” que durante los trámites “se filtran” a terceros. Rossi declina dar explicaciones hasta que termine en Octubre la planta de 1MW en Grecia.
Pedro
(@Twitter) 29 Jun 2011 02:06 am
Por otra parte, conseguir una patente con una base light, sin una demostración fuerte de que saben lo que hacen, les permitiria ir en un futuro contra cualquiera que consiguiera hacer lo mismo que ellos dicen hacer, pero que si que supuese lo que hace. Cosas del sistema de patentes.
Ademas, estos ¿no intentan vendernos la piedra filosofal de nuestros dias?