Comentando a un conocido la necesidad de advertir a los cargos electos de lo que se nos venía encima a nivel social si fracasaba el experimento del euro, me decía que era una pérdida de tiempo explicar a cualquiera que le hubiera vuelto imbécil el cargo público algo que tuviera razonamiento y lógica. Perplejo por su respuesta, me recordó las similitudes de carácter que existen entre los psicópatas y los políticos, especialmente entre los que ocupan cargos de más responsabilidad en una democracia. Esos defectos suelen estar ocultos, me decía, porque no aparecen hasta que se pone en juego abiertamente su cargo, su posición de influencia o simplemente su sustento público. Por eso era una pérdida de tiempo explicar y advertirles sobre otra cosa que no fuera útil para encumbrarles y sostenerles, como hábilmente hacen a diario su cohorte de aduladores palaciegos con las fanfarrias mediáticas, los economistas del pesebre y hasta los paganos financieros. Así que sólo sacudidas muy violentas podían hacerles volver a la realidad de forma temporal, si es que antes las turbas no acababan con ellos como ha sido el caso de Luis XVI o Mussolini, por poner sólo dos ilustres ejemplos.
Como en el fondo no compartimos esas ideas tan pesimistas y tenemos principios constructivos (que no constructivistas), queremos recordar a todos (políticos o no) que la historia moderna contiene algunos casos emblemáticos de destrucción monetaria y caos social sin final aparente. Y que si no quieren tener sobresaltos excesivos, ahora que son todavía pacíficas las protestas, lo mejor que se puede hacer es aplicar recortes económicos con vehemencia. Pero sólo si al mismo tiempo se van buscando algunas cabezas de turco entre los múltiples políticos corruptos. De forma que en los telediarios se alternen los sacrificios sociales al mismo tiempo que algunos son expulsados del cuerpo de representantes cual chivo expiatorio o se decapitan y guillotinan con la misma alegría que se le da matarife a un capón en Navidad (políticamente, claro). Al fin y al cabo no serán necesarias muchas leyes para enjaular a cualquiera de las muchas garzas ladronas que han desfalcado las cuentas de las cajas de ahorros y las públicas municipales, autonómicas o estatales. Desgraciadamente en nuestro país abundan los amigos de lo ajeno entre los que administran las cosas publicas.
De esta forma el común hará de la necesidad virtud (y de ésta regocijo) al ver cómo los dirigentes se diezman entre ellos y afeitan las barbas con tanta enjundia y justicia distributiva. Regeneración política lo llaman algunos. Pero en esto de la res-pública se han sofisticado mucho las cosas y ahora van todos los cargos encordados como escaladores. Y esto lo digo porque andan tan manchados de mierda que si cae en desgracia cualquier diminuto polluelo sólo pueden suceder dos cosas: el resto le sostiene o todos en conjunto y a pelotón se despeñan por el precipicio.
Así que la solución anterior no parece ser alternativa si es cierto lo que decía mi amigo de los políticos. Y entonces en ese caso sólo podemos esperar que el proceso de descomposición monetaria avance irreversible hacia el caos y la revuelta social. Pues los de arriba quieren hacer pagar todos los platos y vajillas que han roto a los de abajo, sin hacer ni tan siquiera un mínimo gesto público de contricción. Los “terroristas” de Bildu en San Sebastián están eligiendo otro camino y al menos les han permitido explicarse en el Consistorio a los que dicen representar la sociedad española (o vasca en este caso, qué más da) indignada. Siguiendo una dirección muy opuesta, en Cataluña infiltran policías para alborotar y provocar falsa violencia con la que tener motivos disuasorios aún más violentos la próxima vez. Un suicidio en toda regla para esos ineptos por más que repitan machaconamente las imágenes una y otra vez en la televisión. Pues ahora existe Internet y la información ha dejado de ser un coto cerrado y exclusivo para esta calaña de manipuladores.

Esto es lo que sucedió realmente:
Y esto es lo que pasó con los “manifestantes violentos”, que finalmente son retirados con la escolta de la policía. Supongo que son este tipo de vídeos los que quiere retirar el Consejero de Interior Sr. Felipe Puig. Aunque si tuviera un mínimo de decencia debería estar pidiendo disculpas públicas y poniendo su cargo a disposición del President de la Generalitat:
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La Gold Money Foundation no necesita hacer cabildeo y buscar apoyos entre los economistas de la cuerda para ganar los premios que gustosamente les concede la banca por sus servicios de propaganda cualificada. Tampoco necesita merodear por los despachos de los bancos centrales y sus Facultades de Economía adláteres. La historia está de su parte y quieren recordarnos algo que evidentemente no se explica en los colegios. Fue la aparición simultánea de la economía proto-keynesiana y el papel moneda para poder pagar los enormes gastos públicos, una de las principales causas que produjeron la Revolución Francesa, la guillotina, el terror y finalmente provocaron el advenimiento de Napoleón con su sinfín de guerras europeas y permanentes saqueos de los patrimonios públicos y privados.
Aquí les dejo los vídeos en inglés y subtitulados al español, con Max Keiser de narrador. También pueden consultar el excepcional trabajo sobre El dinero fiduciario en Francia por Andrew Dickson.
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