En un reciente artículo el excelente economista Jesús Fernández-Villaverde se felicitaba de encontrarse en Suecia sin necesidad de horadarse los bolsillos con esas molestas piezas de metal que se usan como calderilla para pagar las menudencias de la vida cotidiana. Pero no se debía su alegría sólo a la comodidad, sino especialmente porque la eliminación del dinero metálico permitía introducir unos tipos de interés negativos contra la sociedad. Enseguida veremos porque es en contra y no a favor, pero antes sus ideas:
A parte de la comodidad de no tener que llevar dinero en metálico, una sociedad sin el mismo eliminaría un problema muy serio que tenemos actualmente en muchas sociedades occidentales: la cota cero de los tipos de interés nominales…
La cota cero de los tipos de interés nominales es un incordio porque el tipo de interés real es el precio relativo del futuro frente al presente y nadie te dice que el precio que vacíe el mercado sea igual o mayor de 1 (el equivalente a un tipo de interés real positivo). Es más, es trivial crear ejemplos donde el precio relativo del futuro frente al presente es menor de 1 (por ejemplo, si a todos nos da un ataque a ser ahorradores). Pero si el tipo de interés nominal no puede bajar de 0, ¿cómo se vacía entonces el mercado de ahorro-inversión? Bueno, dos posibilidades. Una es que tengamos inflación, lo que reduce el tipo de interés real (=nominal-inflación). Esto es lo que ocurría si los precios fueran perfectamente flexibles (y por cierto, esto es lo que ocurriría incluso si la masa monetaria es constante). La segunda posibilidad es que caiga el PIB y con él la cantidad de ahorro. Esta desagradable situación aparece si los precios de la economía no son perfectamente flexibles y es una explicación razonable de parte de la severidad de la última recesión…
Existen varias soluciones que la política económica puede intentar para remediar el problema de la cota cero. Pero la más sencilla, si no hubiese dinero en metálico, sería bajar el tipo de intervención nominal por debajo de cero y se acabó. Los Suecos parecen estar ahí al borde de demostrar al mundo como los sistemas monetarios están para ayudarnos y no para danzar alrededor de un tótem absurdo como el patrón oro o alguna reliquia barbárica semejante.
El lector tiene que ser precavido y no llevarse a engaño cuando el autor usa la agradable expresión “los sistemas monetarios están para ayudarnos”. No debemos olvidar que FEDEA es hija del Banco de España y defiende sus intereses. Es decir, ese plural en apariencia condescendiente no hace referencia a la sociedad, sino al conjunto de bancos. Así que debería entenderse de la siguiente forma: “los sistemas monetarios están para ayudar al sistema bancario”. Pero en estos asuntos del dinero, cuando se defiende los intereses de uno (en este caso del emisor monopolista, por lo que respecta ahora al BCE), siempre se hace en contra de los intereses de los demás (en este caso del sufrido e ignorante usuario de los billetes de banco, sin mas respaldo que la insolvencia manifiesta de la red de bancos centrales europeos). En efecto, Nada es Gratis y este caso es un claro ejemplo de juego con suma cero. Veámoslo.
Juan Ramón Rallo ha escrito recientemente un importante artículo en el CATO (algo técnico para el profano) sobre la aparición de los tipos de interés negativos y cómo suponen una clara destrucción de capital y afrenta grave al conjunto de la sociedad. Nos remitimos a sus explicaciones, que recomendamos encarecidamente lean en su totalidad:
Los tipos de interés nominales negativos son una anomalía dentro de un sistema productivo sano. No indican ni que el ahorro es mucho más abundante que las inversiones ni que, súbitamente, los agentes hayan pasado a valorar mucho más los bienes futuros que los bienes presentes: en ambos casos, los ahorradores tendrían la opción de trasladar su renta presente al futuro atesorando dinero, lo que provocaría una reducción de los precios actuales (incluyendo los de los factores productivos) en relación con los precios futuros y, por tanto, un restablecimiento de los tipos de interés positivos (pasaríamos de un backwardation a un contango en el mercado de capitales), que canalizarían el atesoramiento previo hacia inversiones que generaran intertemporalmente valor. Es decir, los capitalistas adelantarían a los factores productivos una menor cantidad de bienes presentes a cambio de su contribución a fabricar bienes futuros…
Siendo así, ¿cuál es la causa de los tipos de interés negativos? El deseo, por parte de los ahorradores, de conservar una parte de su capital en un mundo donde todas las alternativas de inversión acarrean pérdidas. Dicho de otro modo, los tipos de interés negativos son un engendro que jamás podría darse allí donde la tenencia de dinero en efectivo no esté penalizada o prohibida, pues los ahorradores siempre disponen de la opción de atesorar dinero si quieren trasladar su capital al futuro.
Según Fernández-Villaverde, una solución feliz a buena parte de los males económicos presentes parece pasar por eliminar el dinero en metálico, pues muerto el perro se acabó la rabia. Pero eso supondría necesariamente eliminar multitud de libertades individuales y acudir finalmente a una planificación comunista del sistema económico, del tipo planes quinquenales. En efecto, según Rallo:
Aún en un mundo donde suprimiéramos el dinero en efectivo, ¿a qué podría deberse que no existieran oportunidades de inversión con rendimientos positivos? Pues a que los recursos estuvieran mal invertidos, de modo que los ahorradores hubiesen adelantado a los factores productivos bienes presentes más valiosos que aquellos que finalmente han terminado fabricando. La solución a este entuerto puede ser tanto la de reducir los precios abonados a los factores productivos cuanto darles a esos factores otros usos más valiosos (o una combinación de ambas). Sólo en un mundo donde no fuera posible el atesoramiento y donde no se pudieran llevar a cabo ajustes en los planes empresariales (donde la estructura de bienes de capital estuviera dada) tendría sentido que los capitalistas aceptaran tipos de interés negativos: en ese contexto, para trasladar renta presente al futuro sólo tendrían la opción de hacerlo con pérdidas.
Respetando por supuesto las ideas del Sr. Fernández-Villaverde, sus valoraciones nos demuestran que a nivel económico es un lobo disfrazado de cordero. Es decir, bajo la apariencia de libertades sociales (recuerden que dice que “los sistemas monetarios están para ayudarnos”) nos está colando de rondón un sistema económico con planificación socialista, muy del gusto de los líderes de Corea del Norte, Cuba o Venezuela. ¡Vaya con los de FEDEA!
Por supuesto, su última defensa es un ataque contra el sistema monetario más estable que ha conocido la historia. Y que por supuesto ha sido el verdadero creador de estructuras de capital robustas, al permitir con notables garantías tanto el ahorro como el atesoramiento: EL ORO.
Los Suecos parecen estar ahí al borde de demostrar al mundo cómo los sistemas monetarios están para ayudarnos y no para danzar alrededor de un tótem absurdo como el patrón oro o alguna reliquia barbárica semejante.
Esta idea persigue en el fondo controlar aún más la moneda y manipularla, hasta hacerla desaparecer materialmente. Y esto se hace para que sea la sociedad quien asuma las pérdidas del sistema financiero, que es precisamente lo que está sucediendo en Grecia bajo la amenaza de golpe de estado, porque así es como las gastan estos amigos. Pero el argumento de Rallo es justo en la dirección contraria:
Es esencial contar con un patrón monetario sólido y no susceptible de ser manipulado por el poder político: el atesoramiento es el garante de la soberanía del consumidor y del ahorrador, no ya en tiempos de bonanza, sino también en medio de una crisis donde los productores se resisten al cambio y pretenden que consumidores y ahorradores asuman las pérdidas derivadas de sus errores de cálculo previos.
Europa no se encuentra frente a una encrucijada política, sino monetaria. Y sólo tiene dos opciones: seguir los consejos de FEDEA y caminar hacia una estricta y asfixiante planificación socialista manu militari en último término o… defender la libertad económica y social siguiendo los pasos de Utah para volver de forma progresiva al patrón oro. Pues es el único dinero capaz de frenar la quiebra en curso del sistema internacional de pagos. Léanlo en la siguiente noticia, pero no cometan la estupidez de hacer un becerro de oro o un Totem y danzar a su alrededor.
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VUELVE EN UTAH EL PATRÓN ORO
El 1 de junio Utah pasó a ser la primera jurisdicción política del mundo que permite a sus ciudadanos usar oro y plata como “legal tender”. Es decir, el oro y la plata podrán ser usados como “entrega o licitación legal” a cambio de cualquier bien, servicio, deuda o impuesto.
Esta es la declaración expresa que se hace en la Utah Legal Tender Act de 2011:
Esta ley reconoce las monedas de oro y plata emitidas por el gobierno federal como legal tender en el estado y exime al intercambio de estas monedas de ciertos tipos de cargas tributarias.
Pero esta ley no obliga a ninguna persona a acaptar o entregar monedas de oro o plata, sino que proporcionan la necesaria cobertura legal para que estos dos metales preciosos puedan circular como moneda corriente al liberarlos de los típicos impuestos que lo gravaban como activo financiero cuando se cambiaban por dólares. También obliga a que el Revenue and Taxation Interim Committee del estado estudie la posibilidad de apartarse definitivamente de los billetes de la Reserva Federal (Federal Reserve Notes), que representan actualmente al dólar como “legal tender” en situación de monopolio. Y en este sentido podría estar preparándose una legislación especial al respecto para 2012.
Actualmente los residentes del estado de Utah no pagan ningún impuesto por las plusvalías que obtienen de sus inversiones en oro y plata cuando las cambian por las tradicionales Federal Reserve Notes. Además, su poder de compra cuando son empleadas como moneda corriente no viene determinado por ninguna representación facial en dólares, sino directamente por su peso y la cotización correspondiente.
Los partidarios de estay ley piensan que el siguiente paso debería ser que el gobierno del estado de Utah comenzara a acuñar sus propias monedas de oro y plata, proporcionando además un sistema de custodia donde el metal pudiera ser almacenado. De esta forma se podrán levantar sobre su aval medios de pagos con una reserva del 100%.
Pero muchos son reacios todavía a almacenar el oro en EEUU porque ya existen precedentes de que el gobierno federal puede sacar leyes con el objeto de confiscarlo. Es eso precisamente lo que hizo Roosevelt en 1933. Y si se hizo una vez, bien puede hacerse de nuevo para robar el oro de los americanos.
Algunas personas parecen olvidar además que aunque fue en 1933 cuando se confiscó el oro, no fue hasta 1975 cuando se permitió de nuevo a los residentes comprar oro y mantenerlo en EEUU. Pues las leyes perversas que permiten mantener los monopolios en favor de una minoría cuesta un Potosí hacerlas desaparecer.
Pero tal vez los nuevos sucesos en Utah cambien la percepción de la gente sobre la tenencia de oro en EEUU. Craig Franco es el propietario de la Utah Gold and Silver Repository y espera poder poner en marcha un sistema donde los clientes levanten medios de pago sobre el oro almacenado en sus depósitos, que será compatible con los sistemas de pagos bancarios gracias a la nueva ley del estado. Piensa además que podría ponerse en marcha una tarjeta de crédito especial que permitiera efectuar pagos única y exclusivamente en oro y plata o medios de pago como pagarés, certificados de depósito y letras de cambio girados todos ellos contra onzas de metales preciosos.
Sin lugar a dudas, estamos ante una de las principales noticias de este año, aunque los medios de comunicación impidan su difusión. Por supuesto, esta iniciativa va a ser seguida por varios estados más. Dicen que Minnesota es el siguiente. Pero hay entre 14 y 17 esperando sacar adelante leyes semejantes o considerando la opción de hacerlo.

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2 Comments
Anonymous
(@Twitter) 06 Jun 2011 01:06 am
The Kelantanese dinar is an unofficial currency issued by the Government of the Malaysian state of Kelantan, which purportedly is in conformance with the concept of the Islamic gold dinar, but which does not have the status of legal tender. The Kelantanese dinar is available in the form of coins of several denominations. These coins were first struck in 2006 by Mariwasa Kraftangan of Kuala Kangsar, Perak, a local producer of souvenirs and replicas of objects of art and culture, and launched by the state of Kelantan on 20 September 2006. The Government of Kelantan had suggested that the coins had the status of legal tender, and the state-issued dinar sold out quickly, with many buyers seeing this as an investment.
However, the federal Malaysian government in Kuala Lumpur denied that the Kelantanese dinar had a legal-tender status, stating that the buyers had been misled by the Kelantanese government. The only currency that is legal tender in Kelantan is the Malaysian ringgit. According to the Malaysian constitution, ninth schedule, list I sub 7.a, the states of Malaysia do not have the right to issue coins. In fact, the federal government had already declared publicly in 2006, in response to the plan announced by the Kelantanese government and before any of the coins were minted, that state governments could not issue their own currency.
http://en.wikipedia.org/wiki/Kelantanese_dinar
Paulo
(@Twitter) 06 Jun 2011 07:06 pm
Imposible comprender la caída de Dominique Strauss-Kahn sin situarla en el contexto del proyecto que ese personaje representaba: la creación de una nueva moneda internacional de reserva prevista para hoy, 26 de mayo de 2011. Un proyecto paradójicamente muy esperado, tanto por los países emergentes como por los medios apátridas del mundo de la finanza, aunque rechazado por el complejo militaro-industrial israelo-estadounidense. Thierry Meyssan levanta el velo sobre el golpe bajo con el que la administración Obama trata de escapar a sus compromisos.
http://www.voltairenet.org/article170071.html