Si el dólar se está devaluando tan rápido, ¿por qué parece ganar terreno con respecto al resto de monedas? Por la sencilla razón de que todo el mundo está sacando al mercado grandes cantidades de dinero. Las seis gráficas que aparecen más abajo demuestran que Reino Unido, Europa, Japón, China e India es precisamente lo que están haciendo.
Es fácil deducir que esta actuación coordinada tiene como punto de partida la reunión que mantuvieron el 8 de octubre de 2008 los principales bancos centrales del planeta, en representación de sus socios financieros clase A. Establecida entonces las nuevas directrices monetarias que favorecían la emisión de deuda pública con destino a los gigantes financieros, había que comunicárselo a esas marionetas útiles que son los ministros de economía del G20. La reunión se realizó en Washington el 15 de noviembre siguiente.
Como suele ser habitual en nuestro país se hizo mucho ruido sobre lo accidental, insistiendo machaconamente por tierra mar y aire (unos atacando y otros defendiendo) sobre la asistencia del Presidente por no pertenecer España a tan selecto club. Centrando así la atención en las borlas del manto antes que en los verdaderos motivos de la reunión.
Y gustosos como somos de hacer astillas del árbol caído, menudearon todo tipo de sopapos sobre su rotunda jeta y arqueadas cejas. Muchos pensaron que se trataba de un púgil fácil en ese cuadrilátero políglota, por no saber más lengua que la de Cervantes. Pero le habían untado bien de sebo el rostro y los guantes de piel no terminaban de hacer mella sobre su brillante tez. Escurrióse otra vez la liebre y hasta otra amigo mío, porque los cuatro magníficos habían vendido todo el bacalao, preparado el guión a defender y rellenado la agenda de las reuniones. Estos son los beneficios que otorga la financiación de las campañas electorales con dinero de papel.
Nada tenemos que objetar, pues son necesarias instituciones financieras solventes en un país. Y a las de aquélla reunión les está preparando el Banco de España en bandeja de plata y encintadas con terciopelo una pléyade de cajichuelas para sanearlas.
España no es excepción en esto, sino norma. Pues esa diminuta como pulga élite financiera está arrasando dinero a raudales de los bolsillos más pobres y desfavorecidos. En efecto, adelantado mediante deuda pública emitida por los respectivo países, está siendo sustraído ese primer poder adquisitivo del dinero recién creado mediante la compra de activos varios en los mercados de materias primas. Y como sube el precio a continuación, tranquilamente se succiona la escasa riqueza que le queda al común para que así todo el planeta pague sus errores. Por supuesto, toda esa nueva deuda pública tendrá que pagarse igualmente mediante impuestos.
Siendo sincero en esto, debo decirles que no apruebo esta canallada. Pero me quito el sombrero ante sus señorías los banqueros. Pues la subida que provocan en el trigo, por ejemplo, les sirve además para mover de sus sillas a los gerifaltes del norte de África como quien desplaza un peón con el meñique sobre el tablero de ajedrez. Y mediante cuatro mensajes de Twitter y tres de Facebook allí tienes corriendo a las familias presidenciales con sus chilabas, harenes y lujosas fortunas ahuyentados por el pavor de sentirse próximos al frío hálito de la muerte.
Existe gran presión mediática para ocultar esto que acabamos de decir. Aparecen en los televisores con ese fin toda una plétora de puchinelas títeres expertos en economía, muy pendientes de la mano del amo que les agasaja mediante suculentos premios concedidos por cajas, bancos y fundaciones financieras varias. Largo y generoso es aquí también el brazo del dinero de papel para que se expliquen las cosas como conviene. No fuera a despertar furiosa esa bestia vulgarmente conocida como “populacho”.
A pesar de todo esto, digo, cualquiera que tenga dos dedos de frente y se cuestione un poco las cosas, descubrirá que la situación monetaria está comenzando a irse fuera de control. Y que si eso sucede su implosión se llevará por delante a la economía mundial en su conjunto, sin excepciones.
Entonces, ¿por qué los países no vuelven hacia un sistema monetario estable? Pues porque muy pocos tienen la mínima cultura financiera para entender qué es eso de un “sistema monetario estable”. Pero además porque si eres miembro del FMI tienes prohibido por estatuto respaldar la moneda con oro. En efecto, en el Artículo A, sección 2b se puede leer lo siguiente:
Con arreglo a un sistema monetario internacional como el vigente el 1 de enero de 1976, los regímenes de cambios podrán consistir:
- en el mantenimiento por un país miembro del valor de su moneda en Derechos Especiales de Giro u otro denominador, excepto oro, según decida el país;
- en regímenes cooperativos mediante os cuales los países miembros mantengan el valor de su moneda en relación con el valor de la moneda o monedas de otros países miembros;
- en otro régimen de cambios a elección del país miembro.
Con esa escueta expresión “excepto oro” la élite financiera ha desterrado del sistema monetario internacional nuestro escudo y fortaleza contra sus destructivos excesos. Y si alguien quisiera salirse fuera de este club de acero para buscar un ancla donde asentar su economía nacional, entonces se terminaría encontrando con toda suerte de ataques especulativos que pondrían a su país de rodillas de nuevo. Dubai llegado el momento fue un pupilo díscolo que quiso llevarse a casa sus reservas de oro, por eso quedó finalmente abandonado a su suerte tras reventarle la gigantesca burbuja inmobiliaria construida sobre los beneficios del petróleo.
Pero la estafa monetaria que supone imponer a todo el mundo papel por su trabajo, productos o servicios parece estar llegando a su fin. Y esto tanto para lo bueno como para lo malo. Por eso en muchas partes del mundo está explotando el atesoramiento de mercancías, especialmente oro y plata. Por ejemplo, sólo China ha importado durante el 2010 cinco veces más oro que en 2009. Por no fijarnos en Alemania, que con una cultura financiera superior al resto está reuniendo oro y plata en cantidades crecientes y muy por encima de los demás países. El último revés de Merkel en Hamburgo es tan sólo la punta del iceberg.
Los bancos centrales no tienen oídos sordos a esta demanda de atesoramiento y seguramente ya estarán preparando acciones diversas para desestabilizar las economías en su propio beneficio. Para ello seguirán inflando la burbuja más dolorosa, que es la que corresponde a las materias primas. Financiándose a expensas de los más pobres y necesitados del planeta, mientras fingen en sus lujosas reuniones que el asunto les preocupa. Por supuesto, llegado el momento se inundarán los mercados de repente, caerá el precio de todo y de nuevo romperán el pie de los inversores más incautos. Como ya hicieran en 2006 y 2008.
Y a continuación las gráficas
EEUU está imprimiendo cantidades astronómicas de dinero (St. Louis Fed).

También Reino Unido (Bank of England).

La Unión europea igual (Banco Central Europeo).

También el Banco de Japón (Bank of Japan)

El Banco central de China (Banco Popular de China)

Y finalmente, también el banco central de la India (Reserve Bank of India).

Artículo original en The Economic Collapse.

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