Cada vez son más numerosas las voces de los que piden volver a un sistema monetario que esté respaldado de alguna forma por los metales preciosos. Si pudiéramos conseguir esa nueva situación monetaria, ¿cuál iba a ser la principal consecuencia? Pues que todo iba a ser mucho más barato.
El oro ha dejado de funcionar como medio de intercambio y unidad de cuenta, pues ya no circula como moneda internacional de reserva. Eso es evidente. Pero lo que mucha gente desconoce es que ha seguido reteniendo incólume la tercera función del dinero, que es la de ser un almacén de valor. Y como vamos a observar enseguida, ha ganado por goleada al sistema internacional de monedas fiduciarias.
Desde 1971 el oro como almacén de valor ha cambiado considerablemente con respecto a otros competidores como las acciones, la vivienda, los recursos minerales y la deuda del gobierno.

En la gráfica superior se ha divido el valor del índice DJIA por el valor de una onza de oro. A eso se le llama proporción Dow/oro. Y aunque parece arbitraria, nos proporciona muy buena información sobre dónde vamos a ganar más con nuestros ahorros: cuando la proporción sube gana la bolsa, cuando baja gana el oro.
Lo mismo sucede con la vivienda si dividimos su valor promedio con una onza de oro. Cuando sube la proporción es mejor invertir en la vivienda, pero cuando baja es mejor hacerlo en los metales preciosos. Lamentablemente, no se dispone de un índice en España como el Shiller-Case, que es el que se usa como referencia.

Y ¿qué sucede con las materias primas? Pues aquí es donde nos llevamos la gran sorpresa. Mientras que el CRB nominado en dólares ha explotado a partir de 2001…

… si lo analizamos pagado en onzas de oro resulta que las materias primas nunca han estado tan baratas. Suponiendo entonces que el oro o la plata no van a ceder en su fortaleza por la tendencia creciente de la sociedad hacia el atesoramiento, sólo podemos deducir que las materias primas en general tienen que encarecerse bastante todavía durante los próximos años, a pesar de que a corto plazo sufran todavía algún tipo de corrección.

El Reuters-Jefferies CRB Index es un índice construido sobre una canasta con las 19 materias primas que más se comercializan, y siempre con unas ponderaciones variables en función de la importancia del recurso en los mercados. Aquí se incluyen el aluminio, el petróleo y el gas, el ganado vivo, el zumo de naranja e incluso el propio oro. Observamos entonces que el metal amarillo ha funcionado mucho mejor que los recursos naturales, incluso en medio de los mayores procesos inflacionarios de los 70s y 80s. También en la crisis actual ha trabajado con eficiencia como almacén de valor, en un entorno esquizofrénico con ciclos alternados de inflación y deflación. En una situación donde las expansiones monetarias coordinadas de los bancos centrales están devaluando las monedas con una velocidad frenética.
Finalmente, el oro no se ha comportado mejor que la deuda pública. Aunque aquí aparece el problema de que los gobiernos están constantemente emitiendo nuevas obligaciones para pagar las anteriores y ampliar su endeudamiento. Y esto se hace emitiendo bonos o letras que vencen con diferentes plazos de tiempo. Por eso lo único que podemos hacer es valorar el conjunto de toda la deuda con respecto al valor de todo el oro extraído a lo largo de la historia.

Se calcula que todo el oro extraído son unas 165.000 Tm. Desde 1980 la deuda pública total emitida en el mundo es de unos 36 billones de dólares, alcanzando ya un valor equivalente al 62% del PIB mundial. Como puede observarse en la gráfica, si tomamos como referencia “0″ el año 1980, el oro no ha podido competir con la voracidad en el gasto de los gobiernos. Aunque a partir del 2000 ha comenzado a recuperar su forma física, volviendo por sus fueros.
Artículo original de Adrian Ash.

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