Últimamente ha aparecido un nuevo “lugar común” en los comentaristas económicos sobre una posible burbuja del oro, unos posicionándose a favor y otros en contra. Si comparamos la evolución de su precio en diferentes años se observan dos cosas importantes:

La primera es que las últimas subidas del precio del oro guardan muy poca relación con la que se produjo en 1979-1980.

La segunda es que se producen correcciones significativas en el precio del oro en cada ciclo. Quedaría pendiente la del tercero (en color negro). Pero a diferencia del periodo 1979-80, en ningún momento se ha procedido a subir los tipos de interés, sino que las correcciones han venido acompañadas de liquidaciones indistintas de activos contra dólares o deuda pública americana. Otra cosa es si detrás de esto hay intervenciones selectivas por parte de los bancos centrales sobre el oro o el conjunto de materias primas. Un tema que trata de forma excelente Peter Warburton en estos dos artículos:
Por lo tanto, no parece existir burbuja alguna en el oro si comparamos los ciclos. Mas bien se trataría de una pérdida progresiva y constante del poder adquisitivo del propio dólar (o incluso del conjunto de divisas), que sólo parece recuperarse en parte mediante procesos de pánico acompañados de ventas indiscriminadas para acudir en tromba sobre deuda garantizada por los respectivos estados.

Interesante es al respecto la conferencia de Frank Byrd de Blue Ridge Capital en la Columbia Business School.
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Resumen:
La inflación no se ha podido observar en el IPC debido al exceso de capacidad que se ha construido gracias a la reducción permanente de los tipos de interés y la consiguiente creación de nuevo capital, a veces en burbujas sucesivas, aprovechando esta tendencia marcada por los bancos centrales.
Al mismo tiempo se ha subsidiado la demanda, ocultando bajo la forma de crédito hipotecario buena parte del crédito al consumo. Además del propio crédito destinado para este fin.
Pero esta tendencia no es sostenible a largo plazo, porque se termina agotando la capacidad de endeudamiento en la demanda. Finalmente quiebra también parte de la oferta por una competitiva reducción de márgenes más un exceso de capacidad instalada.
Se produce entonces un ajuste general de la economía, que debería venir acompañado de subidas en los tipos de interés que provocaran en el menor lapso de tiempo posible el ajuste progresivo del endeudamiento, tanto en la oferta como en la demanda.
Pero los bancos centrales están subsidiando a la banca comercial manteniendo unos tipos artificialmente bajos, rallando el cero.
Este nuevo dinero está fugándose en parte hacia las materias primas, encareciendo los productos de primera necesidad de forma artificial, pues no aparece una demanda real en consumo de calle. Mas bien se trata de una demanda de carácter especulativo y refugio contra la devaluación progresiva de las divisas. Este hecho acelera a su vez el progresivo deterioro de las monedas al mismo tiempo que los agentes económicos pierden poder adquisitivo sin posibilidad de defenderse porque están en medio de un proceso de reestructuración y desapalancamiento, reduciendo márgenes para sobrevivir.
En este sentido se la inflación observada en determinados activos sería el reflejo de la merma en el poder adquisitivo del dinero, y el oro estaría indicando como nadie este proceso. Así que desde este punto de vista tampoco estaríamos viendo una burbuja en su precio, sino el volumen de la creciente desconfianza en el dólar o el conjunto de divisas.
La solución se está está produciendo a largo plazo, compensando los que quedan en pie las pérdidas empresariales mediante un proceso de disminución de oferta y reducción de inventarios, incluso por debajo de la demanda en algunos casos, para poder ampliar los márgenes comerciales vía escasez. Esto es lo que podría deducirse del crecimiento desaforado del desempleo. Esta parece ser la única forma que los los agentes económicos encuentran para sobrevivir y defenderse contra la inflación encubierta: ampliar márgenes vía escasez.
Pero podría suceder que las materias primas subieran todavía mucho más de precio, llegándose finalmente a una situación de desabastecimiento generalizado en muchas partes de las redes de distribución si continúa esta tendencia. Una situación de este tipo sería la antesala para la hiperinflación si los bancos centrales no cambian sus políticas monetarias, pasan a subir los tipos y se reajustan y quiebran de la misma forma que lo está haciendo el conjunto de la economía.
Gráficas: Now That Was a Gold Bubble.

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Anonymous
(@Twitter) 26 Oct 2010 09:10 pm
El oro es válido tanto como manera de contacto comercial como manera propia de hacer inversión.
Cada persona elige lo que quiera hacer con él.