El Sr. Víctor Alvargonzález ha escrito recientemente sobre el oro haciéndose eco de las últimas declaraciones de Mr. George Soros. Lo que parece desconocer el consejero delegado de Profim es que el inversor húngaro anda preocupado porque no encuentra en el mercado todo el metal que desea para sus jefes. Por eso protesta y hasta patalea, pues en ello le van importantes comisiones. Y como sabe que tiene a su favor unos medios más lubricados que los preservativos de Logroño, explica en la dirección equivocada para que el último advertido no entre en el concurrido mercado y el timorato salga despavorido.
Por otro lado, el asesor de patrimonios familiares dice que si quieren oro, lo hagan mediante ETFs y que se olviden de comprar lingotes, ya que el oro tiene poca liquidez. ¿Por qué? Pues, amigo mío, porque los lingotes no tienen fácil venta. Supongo que un billete de 31.000 euros (eso es lo que vale hoy un kilo de oro) también tendrá poca liquidez, especialmente cuando va a comprar algo de fruta al mercado. Y como sobre el orbe abunda la gente idiota, por eso proliferan como champiñones en bodega los compradores de oro, que siempre es bueno buscar activos poco líquidos ahora que no pasa nada y en el mundo de la economía muelle todo nos sale a pedir de boca. Les animo para que vayan a esas tiendas con rótulos amarillos tan vistosos anunciando la compra de oro con sus flamantes titulitos digitales sobre ETFs de oro y me explican después que les han dicho esos avispados compradores, más asidos a su báscula que el garfio al pirata.
Y hablando de personas inteligentes, en el Palace les han puesto a sus señorías una máquina expendedora de oro para ver si pican. Pues bien saben en esos hoteles de gente impostada que a los políticos les gusta lo fácil y a huevo se lo ponen para que metan como regalos y gastos varios esos gramitos de lustre que tanto se añoran en sus soberanas molleras.
En este blog se explican las cosas de otro modo. Tal vez sólo para recordar a los amos de este mundo (y también a algún que otro despistado lector) que la polis necesita ser aguijoneada de vez en cuando para que despierte de su letargo, igual que Sócrates argumentó en su defensa antes de tragarse la cicuta. Y porque soy cauto digo aguijoneada y no convencida, que los chicos de Rubalcaba merodean. Pasemos pues al doctor Spahr.
El instrumentalizador de la libertad humana
De todas las instituciones, el patrón oro ocupa una posición privilegiada como instrumentalizador de la libertad humana, la propiedad privada, el emprendimiento privado y el gobierno responsable. La naturaleza del patrón oro debería revelarnos qué tiene para que sea un compañero tan natural y necesario para la libertad humana.
Después de especificar la moneda de oro que va a ser el estándar y abrir la casa de la moneda a la acuñación libre y sin límite para la demanda privada, el gobierno debe hacerse a un lado y dejar que el patrón oro desarrolle las funciones que le son propias según los propios deseos de las personas. El derecho privado para atesorar el oro tiene que ser restablecido y respetado. El gobierno no debe interferir nunca sobre el deseo de la gente de guardar el oro, importarlo, exportarlo o convertir el papel moneda en oro en los bancos cuando lo crea conveniente. Cualquier individuo tiene que poder transformar poco, mucho o incluso todas sus propiedades en oro y sacarlo fuera del país cuando lo crea conveniente sin que sufra ninguna molestia o contratiempo por parte del gobierno.
Lo que vigila permanentemente al gobierno y a la banca
Si una persona que vive bajo la libertad que permite el patrón oro se encuentra preocupada por los excesivos gastos del gobierno o las imprudencias de los bancos, puede proteger sus propiedades canjeando todo el papel moneda que disponga por oro. Y si esto lo hace un número suficiente de personas, entonces el gobierno y la banca se verán obligados a retraer sus pretensiones y obedecer a la gente que desaprueba sus iniciativas. Ambos se encuentran entonces bajo el escrutinio público con independencia de su propaganda. Pues la gente es siempre lo suficientemente inteligente como para no dejarse engañar por los discursos que ocultan el despilfarro y la imprudencia.
Cuando al patrón oro se le deja actuar con total libertad, la gente tiene entonces a su disposición las riendas que conducen la banca hacia las prácticas correctas y responsables, dirigiendo al gobierno al mismo tiempo hacia la contención del gasto.
Es cierto que la gente puede emplear este poder sabiamente o de forma imprudente. Pero es en cualquier caso un poder que debemos tener si deseamos protegernos a nosotros mismos de la tiranía política y el ejercicio bancario irresponsable.
La experiencia del Reino Unido
Por lo que respecta a las relaciones internacionales, todos los individuos son libres de emplear el patrón oro según sus propias apetencias. Si los dólares dejan de estar respaldados por oro y ya no son aceptados en el exterior, puede ofrecerse entonces el oro a cambio. Y como este metal es el dinero con mayor aceptación a nivel mundial, a sus poseedores se les concede la mayor libertad posible para emplear su riqueza en cualquier parte del mundo.
Esta libertad y los resultados de sus prácticas fueron ilustradas por el Reino Unido durante el siglo en el que el patrón oro brilló con todo su esplendor (1816-1914). Los británicos comerciaban, invertían y viajaban con tanta frecuencia por todos los países que solía decirse que “el sol no se ponía en el imperio británico”. La libra esterlina se convirtió así en la moneda internacional y Londres en el centro bancario y financiero del planeta. El respeto y la protección de la propiedad privada y la libertad en el comercio mundial alcanzaron unos niveles nunca conseguidos anteriormente. Aún con sus imperfecciones, el desarrollo económico fue soberbio sin lugar a dudas.
La moneda inconvertible, un instrumento de esclavitud
Cuando un gobierno impone la moneda inconvertible a sus ciudadanos, desaparecen todos los derechos y libertades que proporciona el patrón oro. El gobierno pasa a ser entonces un dictador que gobierna sin estar sometido a ningún control, retorciendo las libertades y los derechos a su antojo. Porque se ha destruido la mejor herramienta en manos de la gente para presionar a los bancos y al gobierno mediante la demanda de oro. Y roto el freno y sueltas las cinchas, el gobierno queda indultado para acometer una orgía de gasto sin fin, al mismo tiempo que la banca queda libre para asumir imprudentes riesgos.
Apropiándose del dinero público
Una vez el gobierno se apropia en exclusiva del dinero público, pasa a tener un poder incontrolable, que combinado con la pérdida de libertad de los individuos permite que políticos sin escrúpulos comiencen a planificar costosas políticas en apariencia sociales. Al mismo tiempo los bancos colaboran gustosamente porque han quedado también liberados del poder que los individuos ejercían sobre ellos. Por eso expanden sin control la cantidad de dinero mientras destruyen paulatinamente la calidad e integridad de la moneda inconvertible.
Finalmente, esta corriente perversa termina contaminando a toda la economía, la sociedad y el sistema político, expandiendo y fomentando la corrupción por todos los estratos de la nación. En sus relaciones internacionales, los gobiernos que emplean monedas inconvertibles tienden a regular el comercio exterior, los tipos de interés, las entradas y salidas de personas y hasta la cantidad de dinero que puede sacarse del país. Además, se pone freno a la propiedad privada en el comercio internacional, ecualizando, perjudicando o destrozando las influencias autocorrectoras características del patrón oro. De esta forma, el comercio exterior termina en un caos de varios órdenes de magnitud.
Distorsiones económicas
Bajo el patrón oro es imposible sostener de forma prolongada un desequilibrio en la balanza comercial, pues la fuerte y persistente pérdida de oro tiende a corregirse por sí misma con prontitud. Pero con los controles que ejerce el gobierno bajo un régimen de moneda inconvertible las distorsiones pueden prolongarse en el tiempo y llegar a ser destructivas en extremo. Esto se debe a que los gobernantes no pueden proporcionar el mismo grado de libertad que consiguen millones de personas comerciando, viajando, investigando e intercambiando entre ellas en su propio interés y beneficio.
Ademas, según se van amontonando los problemas en el comercio exterior, los gobiernos encuentran cada vez más excusas para añadir nuevos controles. Se desarrolla así una burocracia creciente mediante un proceso que no encuentra freno hasta que la nación vuelve otra vez al patrón oro, el gobierno se retira a su propia posición de árbitro y renuncia finalmente al papel que había asumido de dominante dictador.
La moneda inconvertible es la herramienta perfecta de los gobiernos totalitarios
La moneda inconvertible la utilizan todos los gobiernos totalitarios de corte socialista y comunista porque les entrega en bandeja el poder para controlar a la gente y privarla de la libertad inherente a la propiedad privada y la libre empresa.
Y gustando de este poder, el gobierno da cada vez mayores pasos hacia el socialismo y el control centralizado de la economía, pidiendo o imponiendo a los ciudadanos controles cada vez más intensos. Aunque normalmente estas formas se excusan bajo la apariencia de mayores cotas de seguridad y libertad.
Un hábito que termina convirtiéndose en droga nacional
El gobierno puede conseguir un control desproporcionado sobre la gente mediante la fuerza militar o gracias a la moneda inconvertible. Mientras la primera opción es fácilmente comprensible para todo el mundo, son pocos los que consiguen entender la segunda porque esa dominación se comporta como una droga sutil que afecta al conjunto de la nación y es fácilmente aceptada por todo el mundo. Por eso es el mecanismo preferido por los gobiernos modernos que desean someter a la gente bajo un control totalitario. Mediante este mecanismo el gobierno suele conseguir gran éxito siempre porque lo suele aprobar la gran masa de gente con enérgica complacencia.
El mundo se encuentra literalmente drogado por la moneda inconvertible y sometido al brazo autoritario de un gobierno realmente tiránico. Porque bajo los efectos de esta permanente intoxicación cada vez se pide o se acepta una mayor expansión del gasto público, además de un mayor control social y económico por parte del gobierno. Por eso la expansión de la deuda se vuelve inevitable.
El hecho de que sean estas las reacciones de la mayoría de las personas cuando caen bajo los efectos de la moneda inconvertible, nos da clara idea sobre la baja posibilidad de que la gente pida un cambio en la dirección contraria. Además, cuando se llega a esta situación sólo aparecen en los medios aquellos economistas que defienden una economía planificada bajo ciertos parámetros o dirigida en parte o su totalidad por el estado, alimentando aún más a las conciencias justo en la dirección que conduce al desastre.
La desintoxicación
Es inútil esperar un movimiento popular masivo hacia una moneda convertible. Porque las experiencias cotidianas e inmediatas de la gente les ayudan a confirmar las virtudes y beneficios que falsamente se atribuyen a la moneda inconvertible.
Como los adictos a las drogas, la gente no se da cuenta de los finales efectos desastrosos para su salud por el efecto narcótico placentero. Aún la pérdida del poder adquisitivo de sus monedas no les molesta lo más mínimo, sino que muy al contrario piden más devaluación. La hinchazón que esto produce en los precios y en los índices bursátiles es aceptada rápidamente como una evidencia de salud económica. Montañas de deuda y multitud de impuestos no son vistos con gran ansiedad. Muy al contrario, suelen producirse campañas a favor de mayor gasto público, especialmente desde las partes más progresistas de la sociedad.
Si queremos liberarnos de las funestas consecuencias que se derivan del uso de la moneda inconvertible, entonces necesitamos que actúen nuestros políticos. Porque este tipo de reformas requieren de una gran habilidad de gobierno. El Presidente de la nación y el secretario del Tesoro tienen que ser unos grandes estadistas que actúen con la suficiente autonomía. Además, con la misma mano firme que debe tener un cirujano monetario, cortando con precisión y extirpando los tumores allí donde estén. Deben ser personas que persuadan al Congreso para reintroducir la moneda convertible.
Una vez se emprenda este paso, las personas experimentarán una bocanada de aire fresco porque volverán al camino que conduce hacia un futuro con más oportunidades, con mejores políticos sometidos a la Constitución y que entreguen mayores libertades a las personas haciendo más responsable el comportamiento del gobierno y de la banca.
A continuación triunfará el optimismo porque el dinero del país volverá a tener la cualidad de la integridad. El problema de controlar el crédito será más fácil de resolver. Las empresas se expandirán tanto en el país como en el extranjero. Los desequilibrios en las balanzas comerciales se corregirán automáticamente. Y, lo más importante, serán los ciudadanos quienes controlen las finanzas públicas como corresponde a las personas libres. Pues sólo los hombres libres pueden conseguir un gobierno responsable.
The Significance of the Gold Standard. Walter E. Spahr, jefe del departamento de economía de la Universidad de Nueva York. Modern Age Review, 1960.
Otras lecturas recomendadas
Antonio Mascaró. Qué es el patrón oro.
Ferdinand Lips. Las guerras del oro, conflictos militares y crisis monetarias.
Hugo Salinas Price. La mejor reforma laboral, volver al patrón oro.
Antal Fekete. Sólo el oro puede detener la mayor crisis económica y financiera de la historia.

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8 Comments
p
(@Twitter) 27 Sep 2010 06:09 pm
Olé
Javier
(@Twitter) 27 Sep 2010 08:09 pm
¡Totalmente de acuerdo con la exposición!
Ahora después de haber leído este artículo volvamos a la realidad económica y política actual…
álex de luxe
(@Twitter) 27 Sep 2010 08:09 pm
En algún lugar leí algo referente a una propuesta para establecer un sistema monetario basado en el petróleo. Creo que tiene su lógica, ya que dicho sistema se regularía a sí mismo según fuesen disminuyendo las reservas, suponiendo que se declarasen, claro. Tampoco sé si sería viable, ni que implicaciones tendría.
Salu2.
Paulo
(@Twitter) 27 Sep 2010 09:09 pm
Es cierto que el dinero fiduciario sin control es una gran estafa, pero igual que se puede cambiar por oro, también se puede cambiar por bienes no perecederos con demanda permanente.
Si el oro fuera la moneda patrón ¿ los países con minas tendrían un gran privilegio para emitir moneda, frente a los que no tienen minas ?
Opinión artística: El color gris del texto de los artículos tiene poco contraste con respecto al fondo, comparado con un texto negro, es más cansado de leer.
Anonymous
(@Twitter) 27 Sep 2010 11:09 pm
Si entendemos que la financiación o la proyección que alcanza el cambio euro libra cada vez se vuelve más proyectiva que antes, entenderemos sus vericuetos.
Ignacio
(@Twitter) 02 Oct 2010 10:10 pm
Ah el oro, últimamente se oye hablar tanto de él… Vuelven vientos rancios, alcanforados, tiempos de egoismo, miedo y barbarie. Que absurdo fue siempre el oro, solo una raza tan estúpida como la humana pudo llegar a valorar así lo que no vale absolutamente nada más allá de ser un símbolo universal del culto solar. Oigo oro y pienso en Antiguo Testamento, en Salomé y en crematística, en vikingos y bullonismo. Acabaremos reventando como especie, es indudable.
Jose
(@Twitter) 06 Oct 2010 11:10 am
Ignacio, creo que no has entendido nada y vives en los mundos de yupi o en Mordor. Las personas necesitan algo que valore su trabajo y su esfuerzo en las relaciones con los demás, en la necesidad de conseguir comida, vestido o lo que sea. Te están diciendo que el dinero no convertible es la herramienta perfecta de control por parte de los gobiernos y los bancos, porque su valor cambia según sus deseos. Pero tú, inexperto o experto orco manipulador, nos hablas de la mar.
Pues vale.
Anonymous
(@Twitter) 25 Oct 2010 07:10 pm
las maneras en que una personas puede asumir los cambios resultantes en cuanto al cambio euro libra dependen mucho de su experiencia comercial. O interés…