Leí recientemente el excelente informe de McKinsey Global Institute titulado Deuda y Desapalancamiento: consecuencias globales de la burbuja de crédito y sus consecuencias económicas. Discrepo con sus conclusiones sobre la deuda del gobierno japonés. McKinsey dice que Japón “tiene riesgo” en su proceso de desapalancamiento, aunque no tiene una “alta probabilidad de desapalancarse durante los próximos años”. Dice además que “la deuda del gobierno japonés, aún siendo muy grande, está compensada por altos niveles de activos financieros y se encuentra ampliamente financiada por los ahorros de las familias del país”. Sinceramente, todavía estoy rumiando cuáles han sido los esquemas para evaluar la deuda.
A. No obstante, el informe revela muchos hechos interesantes sobre la situación de la deuda japonesa. Y como se puede apreciar en las gráficas siguientes, Japón es un caso único por lo que respecta a su deuda:
Japón tiene un stock de deuda 4,5 veces mayor que su PIB anual. Supone un apalancamiento importante, pero esto no significa que el país vaya a quebrar. Una familia con un ingreso anual de 50.000 euros puede contraer una deuda de 200.000 euros sin dificultad. Si la familia va a tener problemas o no en un futuro depende de cosas como:
B. Aunque McKinsey no dice nada al respecto, quiero destacar dos cuestiones interesantes:
C. Aunque el sector privado japonés está fuertemente endeudado, el sector público aún lo está más.
Y esto nos lleva a considerar si Japón es realmente tan rico como se suele decir. Desconozco el valor de los activos de Japón, pero parece evidente que si alguien dispone de los activos suficientes no necesita endeudarse de esa manera a no ser que el crédito sea muy barato o se tengan flujos negativos de caja a corto plazo. Pero como la deuda privada en Japón es persistente y dura en el tiempo, se puede descartar el segundo argumento. Y por lo que respecta al primero, Japón sufre un proceso deflacionario desde hace tiempo, por lo que las tasas reales son más altas de lo que mustran los indicadores nominales sobre los tipos.
D. De las 56 crisis financieras de la historia, la de Japón en 1990 es la única que no ha venido seguida por un periodo de desapalancamiento económico. Pues la devolución privada de la deuda ha sido sustituida por un mayor incremento del apalancamiento público.
E. Debido al efecto que produjo el estallido de la burbuja inmobiliaria en 1990 y la propia crisis de 2008, la deuda del sector privado ha dejado de crecer y la deuda de las familias también cae durante los últimos 10 años. Antes de la crisis no ha sido así en el resto de países.
La deuda del sector financiero también decrece modestamente, mientras en el resto de países crece considerablemente.
La deuda de las empresas no financieras decrece significativamente desde 1998, aunque los beneficios de las empresas se hundieron un 65% entre el primer trimestre de 2007 y el último de 2008.
F. Finalmente, una gran parte de la deuda japonesa se encuentra sostenida por el ahorro interno o la propia banca nacional.
Artículo original: The inscrutable Japanese debt… (McKinsey’s Debt and Deleveraging), U.PRO.FISH

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