12 Comments

  • pectos

    15 Apr 2010 05:04 pm

    Physis, eres grande !!!

    Pero no te olvides de lo mío……

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  • yeah

    15 Apr 2010 08:04 pm

    ¿Que el oro nos traerá la libertad? No sé…, todo depende de quién controle el mercado del oro. Hay experiencia histórica sobre ello. Es más, creo que el patrón oro fue el desencadenante de la segunda guerra mundial.
    Cuando Hitler- que era tonto pero no tanto- quiso hacer las autopistas o importar carne de Argentina, los que controlaban el oro le dijeron: “no puedes, no tienes oro, y nosotros no te daremos crédito”.
    Pero hete aquí que Hitler pensó que no necesitaba oro. Para hacer las autopistas tenía trabajadores e ingenieros alemanes. El dinero fiduciario emitido para pagar a estos trabajadores e ingenieros no era inflacionista, puesto que estaba respaldado por unos bienes producidos, las autopistas. En definitiva: pasó del patrón oro al “patrón trabajo”.
    Tampoco necesitó oro para importar carne de Argentina: a cambio de x toneladas de carne envió x locomotoras diesel. Había redescubierto el trueque en el comercio internacional.
    Todo esto, patrón trabajo y trueque eran dos sistemas que atentaban contra el modo de vida de los que dominaban -y dominan- el mundo. La guerra mundial estaba servida.
    Además Hitler cometió el fallo de no teorizar sobre ello, es decir, agarrar a uno cualquiera de sus economistas aúlicos y encargarle que escribiera un libro sobre ello. Del libro habría surgido una controversia, y ya se sabe que cuando hay controversia-lo contrario de la conspiración de silencio- cunde el conocimiento.
    En fin, puede que el dinero fiduciario solo sirva para envolver el bocadillo, pero ¿para qué sirve el oro sino para hacerse unos dientes?

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    • physis

      () 16 Apr 2010 03:04 pm

      Esa información sobre Hitler supongo que la has leído en Web Of Debt, de Ellen Brown.
      Pero la Sra. Brown no aporta datos relevantes al respecto que son realmente importantes. Harías bien en informarte quién financió a la industria alemana para que pudiera tener esos excedentes en exportación. Por otro lado, Hitler mantuvo algo que se ha llamado inflación reprimida, que se conseguía gracias a los campos de concentración y unos tenderos vigilados y amedrentados por la policía militar del gobierno:

      Pero, desde que Hitler demostró hasta qué extremo y cuánto tiempo puede neutralizar un Gobierno la inflación mediante la economía coercitiva, habrá que preguntarse si en el futuro no habrá otro Gobierno que se decida a seguir el mismo camino en la medida que disponga de un aparato estatal que funcione. Pero cuanto más aumenta la inflación, tanto más se acentúa la presión, que se trata de compensar mediante la economía coercitiva. Y tanto más amplia y desconsiderada ha de ser también la economía coercitiva para poder detener la creciente presión de la inflación, siendo lícito que nos preguntemos si es posible semejante economía coercitiva sin la esclavitud del totalitarismo de que el Tercer Reich dio tan pavoroso ejemplo.


      En cualquier caso, demuestras poco conocimiento del siempre difícil de comprender sistema monetario, cuando dices que el papel moneda sólo sirve para empapelar y el oro para empastarse los dientes.

  • zaapax

    16 Apr 2010 01:04 pm

    El oro es un corsé para el crecimiento, con el patrón oro muchos descubrimientos científicos no se habrían producido y con el dinero fiduciario se producen burbujas(pisos a 600.000€)
    Todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas

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  • yeah

    16 Apr 2010 02:04 pm

    Completamente cierto lo que comenta zaapax. El propio Churchill, cuando estaba de acuerdo con muchas de la afirmaciones de Hitler – Churchill compartía muchas ideas con Hitler, aunque esto ahora se oculte- lo dijo: “¿Es que el desarrollo de la Humanidad va a depender de que se descubran nuevas minas de oro?”.

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    • physis

      () 16 Apr 2010 04:04 pm

      Y hasta Keynes llegó a decir que el mejor sistema económico para poner en marcha sus principios era el de la Alemania de Hitler. Al menos eso es lo que viene a decir en el prólogo a la edición alemana de 1936, en plena época nazi:

      La teoría de la producción global, que es la meta del presente libro, puede aplicarse mucho más fácilmente a las condiciones de un Estado totalitario que la producción y distribución de un determinado volumen de bienes obtenido en condiciones de libre concurrencia y un grado considerable de laissez-faire.


      Y aquí es donde estamos ahora, caminando con paso firme hacia un nuevo estado totalitario.

      Por otro lado, la escasez de oro no coarta el avance de la economía, sino que la promociona aún más. Pues según aumenta la producción de bienes y servicios, si la cantidad de oro en circulación aumenta menos entonces gana poder adquisitivo, promocionándose el ahorro como premio para un economía sana que se expande sólo en función del poder adquisitivo, no del crédito.

  • yeah

    16 Apr 2010 09:04 pm

    “..el siempre difícil de comprender sistema monetario..” Yo, como Napoleón con la guerra, creo que es “muy sencillo y todo ejecución.” Cuando alguien quiere complicar lo sencillo denota que ese alguien nos quiere engañar. Tal ocurre con la política, el sistema monetario, el estado, la ley, el derecho, el estado de derecho…, todo una gigantesca estafa fácilmente desmontable pero que quiere pasar por ser accesible solo a sesudos juristas y economistas. Lo increíble es que todo esto se lo haya tragado el súbdito.

    Yendo al tema muy brevemente, hablaba del patrón trabajo frente al patrón oro. No veo razón para que un billete pueda estar respaldado por oro y no por el producto del trabajo del hombre.

    Yo admito que tu escrito es el resultado de un sincero pesar por la esclavitud a la que nos tienen sometidos. Hitler, por todos los demás conceptos el personaje más pernicioso de la Historia de Europa, demostró en cambio que se pueden hacer muchas cosas sin necesidad de los bancos y su maldito crédito. ¿Qué más quieres?

    Antes –y supongo que hoy seguirá siendo igual- el mercado del oro estaba manejado por tres tíos desde una muy modesta oficina de Londres ( a los que mandan de verdad les gusta pasar desapercibidos ) Tres tíos concretos, con nombres y apellidos concretos que, con el oro como patrón y a través del control de éste, deciden el precio de todos los bienes y servicios, desde el salario del trabajador hasta las “tarifas” de las prostitutas pasando por el precio de las naranjas. Demasiado poder para unos pocos ¿no? Aquí sí hay peligro de estado totalitario y, además, mundial. ¿Cómo conjurar este peligro?
    Por cierto, ni idea de quién sea la tal Ellen Brown,no tengo el honor, pero indagaré por la internet…

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    • physis

      () 16 Apr 2010 09:04 pm

      Ok. Pero recuerda que el tal Napoleón (sencillo y todo ejecución), perdió contra Wellington gracias al apoyo que este tenía de un afamado banquero que, como quien no quiere la cosa, se apoderó gracias a Waterloo de la deuda del reino en un plis-plas. Eso sí que es ejecución a costa de los anhelos imperialistas de un ególatra.

  • pectos

    17 Apr 2010 12:04 am

    A pesar de todo lo que he leido a Fekete hay una cosa que me escama.

    ¿El oro en manos de quien está? Aunque “haya desparecido” no me creo que esté “repartido”.

    Aunque la solución Fekete sólo pase por hacer redimible lo fiat “abriendo” las puertas del Tesoro, no dejo de pensar en que los “fuertes” ya lo tienen bajo su control.

    Y esto viene a cuento de que no creo en un mundo feliz, ni tan siquiera más sensato.

    Sigo sin creerme que sea aplicable una solución totalitaria (benigna y basada en el trabajo, por ejemplo), por imposible, ni que los fuertes se dejen arrebatar el poder.

    Llámadlo pesimismo “ontológico” . Yo lo llamo simplemente la naturaleza del hombre.

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  • yeah

    17 Apr 2010 09:04 am

    Sí, bastante curiosa la historia de este Rothschild. Allí, en Waterloo, estaba él contemplando la batalla con un buen catalejo. Napoleón, a pesar de las estupideces de dos de sus generales ( uno que se fue de descubierta y no tuvo luego la iniciativa para volver en apoyo del ejército; otro que, exaltado, se lanzó a una carga suicida de caballería contra la artillería inglesa ) tenía ya bastante acogotados a los ingleses, que ya daban por perdida la batalla. Pero en este momento se produjo la providencial – para los ingleses- aparición de los prusianos de Blücher. Aquí ya se torció la batalla para Napoleón.
    Rothschild se subió a un caballo, reventó otros dos o tres hasta llegar a la costa. Allí pagó una buena suma a un barquero. Cruzó el canal con muy mala mar y a punto estuvo de ahogarse. Después reventó otros tres caballos hasta que llegó a la bolsa de Londres donde le preguntaron el resultado de la batalla. “Hemos perdido”, contestó. La bolsa se desplomó y compró todo lo que pudo a precio de saldo. Cuando se conoció la victoria de Wellington la bolsa subió como la espuma.
    Antes estuvo por España comprando el papel que Wellington libraba contra el Banco de Inglaterra para abastecer a sus tropas. Ese papel no valdría nada si Inglaterra perdía la guerra. Lo compraba por una fracción mínima de su valor nominal y él lo cobraba en Londres por el 100%. Un buen negocio. Todo bastante sencillo: unas cuantas molestias y una mentira. Claro que pudo haberse quedado tranquilamente en su casa, pero no lo hizo.

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  • álex de luxe

    17 Apr 2010 11:04 pm

    Si yo tengo un huerto donde cultivo tomates y mi vecino otro donde cosecha manzanas, y decidimos que un tomate equivale a una manzana, podremos comerciar tomates y manzanas por un valor equivalente, sin que nadie gane, pero tampoco pierda. Aunque sí habrá una simbiosis.
    Pero en un sistema que se basa en la plusvalía, lo que uno gana de más, es lo que otro recibe de menos. Hay ganadores y perdedores. Otra cosa será saber quién es quién en toda la cadena de producción.
    En mi opinión ignorante, creo que aquí se encuentra el origen de las desigualdades.
    Salu2.

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    • physis

      () 18 Apr 2010 01:04 am

      El asunto no está en la plusvalía, sino en eso que se llama 'precio', y que tú lo defines como "decidimos que un tomate equivale a una manzana". El precio no se define desde la cantidad de trabajo/energía que contiene, sino por lo que alguien pide (bid) y lo que otro ofrece (ask).

      Pero eso ya es otra historia. Y los mercados de materias primas y las bolsas es de lo que tratan. Juntar a todos los que ofrecen y piden para 'descubrir' el precio de las cosas. O lo que entre todos los participantes del mercado deciden en cada momento lo que valen las cosas. El asunto, por otro lado, es que parece más cómodo buscar algún sistema de precio/trabajo antes de llevar el producto a la plaza y liquidar cualquier negociación en función de vete a saber qué tablas y calculadas por quién en función de qué necesidades (mucha información). Pero el asunto es que las cosas valen en función de en qué cantidad se compran y en qué cantidad se venden. Y eso es insustituible, a no ser mediante violencia, como cuando alguien obliga vender todo al estado a cambio de un precio que alguien planifica de antemano como válido. Y entonces, cuando aparece alguien ofreciendo más (pongamos a 100 Km. de distancia), entonces la policía busca al vendedor 'estraperlista' y que quiere beneficiarse del arbitraje, para meterle entre rejas. Esa es la España de posguerra: la ruina.

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