Una de las consecuencias de la crisis posterior al 29 fue la Banking Act de 1933 o ley “Glass-Steagall”, que entre otras cosas creaba el FDIC. Hasta el momento presente esta entidad ha respondido del dinero de los depositantes americanos, pero en la actualidad surgen problemas aparentes porque se encuentra sin fondos, de forma que deberá tirar de la deuda pública para garantizar sus depósitos. De hecho la propia Reserva Federal está pensando acudir al rescate.
Mientras tanto, el FDIC ha llegado a un acuerdo para solicitar a los bancos el pago anticipado de sus primas obligatorias, buscando conseguir unos 45.000 millones de dólares. La medida no llega en buen momento, porque precisamente los bancos tienen problemas de liquidez. No obstante, a los que accedan a la medida se les permitirá no registrar las primas como gasto a 30 de diciembre, sino durante los próximos tres años, reduciéndose así el impacto sobre las ganancias de las compañías.
No obstante, la mayor preocupación apareció el viernes 25 de septiembre cuando se declaró en quiebra el Georgian Bank, uno de los bancos que no estaban en la lista de futuribles del FDIC ni tampoco en la de los más pesimistas. Resulta entonces que podrían terminar siendo reales las peores previsiones del IRA (Institutional Rosk Analytics), que en su análisis del sector financiero han elevado la cifra de entidades en riesgo de las 416 que apunta el FDIC a unas 2.256.
La pregunta obvia es hasta qué punto va a poder establecer una estrategia de salida la Reserva Federal y a continuación elevar los tipos de Interés con un sistema financiero que en unas condiciones mucho más favorables ya está teniendo serios problemas para mantenerse en pie. Tal vez la solución de última instancia sea recuperar el billón de dólares canjeado para dedicarlo a rescatar al FDIC. Una medida que volverá a ser inflacionista.
Minetras tanto, en el último memorando del FDIC a su equipo directivo se aprecian serias preocupaciones, a pesar de las noticias tranquilizadoras que aparecen en los medios:
No van a bastar las subidas de impuestos para rescatar a la banca, así que el FDIC pasará a ser el vehículo que canalice la deuda pública en el rescate de los depósitos, endeudando más al país y diluyendo las garantías en los bolsillos de todos los ciudadanos. Mientras tanto ya veremos qué va a pasar con España cuando el BCE comience a retirar sus refinanciaciones a un año al 1% en el 2010, y a continuación suba también los tipos de interés en su próxima estrategia de salida.

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